miércoles, 27 de junio de 2012

Cada paso.

Suavemente da el inerte paso,
escucha el cantar del tiempo,
rodeada de ilusiones naturales
puede crearse un mundo inexistente,
sumerge su rostro suave,
y pisa firmemente cada tacto.


Se acompaña con la mirada,
carga sus pasiones resultantes,
recorre su cuerpo cada parte,
conduce su mundo cínicamente,
regresa a él rápidamente
y se da cuenta que estuvo afuera.


Cultiva el descanso de su alma 
menester de la porosa vida,
paseando por todas las posibilidades
debe estar ahí y dar cada paso.



martes, 26 de junio de 2012

P. M.

¡Bum!
Una explosión

¡Bam!
Un balazo

Respiro profundo
Porque no quiero brincar

¡Uuiu! ¡Uuiu!
Apenas vienen las patrullas
Pero ya todos se fueron

Tic, tac...
Miré el reloj a las cero cero, cero cinco
Y ya es la una cuarenta y cinco
P. M.
No hubieran llegado tarde


Por Sebastián González de León y León.

lunes, 25 de junio de 2012

Noche en la ciudad.


Es de noche en la ciudad.

Las luces nocturnas se elevan en el cielo.

El manto grisáceo no permite admirar las estrellas.

Y el corazón palpitante de hombres como yo, sufre.



Es de noche en la ciudad,

El paisaje nocturno se torna sombrío, gris.

El silencioso grito de mi alma no se oye,

se desvanece con los ruidos insaciables de la urbe.



Sentir que te he perdido,

Llorar que no te tengo.

Es de noche aquí y en mi cuerpo,

en mi ser tan duro y triste.



Como no haberte adorado en la ciudad,

Si tú eras la capital de mi Estado,

El centro dulce de mi universo,

de todo lo que he anhelando.



A quién diablos podrá importarle que no estés conmigo,

Si es de noche en la ciudad y la gente vive.

Es gente que sufre la cotidianeidad,

y se olvida del mundo.



No sé si yo pueda olvidarme de ti,

de tus caricias bajo un faro de luz destellante.



Es de noche en mi ciudad,

Y es de día en el campo,

en la delicada pradera de tu alma libre.



Solo deseo que,

después de largas noches en vela,

encuentre por fin,

la serenidad del crespúsculo.

Alan Santos

domingo, 24 de junio de 2012

Ese empedernido

Soy ese empedernido que siempre te ha querido,
que te ha buscado y no te ha encontrado,
que se ha esfumado pero no ha podido,
que te ha necesitado y ha salido herido.
Ese empedernido que no ha podido,
ni olvidarte, ni pensarte, ni dejarte.

¿Bastará con perderme en mis palabras?
¿Bastará con soñarte una vez a la semana?
Soy ese empedernido que siempre te ha querido,
que aunque pueda seguir vivo en tu memoria,
sabe que nunca volverá a ser parte de tu gloria.



Por José Luis Burgos Correa.

viernes, 22 de junio de 2012




La primer cosa que tengo que decir, y que en sí no es gran cosa, ya se los he dicho, y puesto que la segunda y tercera también, me saltaré directamente a la quinta, por considerar que las dos pasadas fueron la tercer y cuarta cosa. En fin, antes de que cualquier persona con un intelecto medianamente desarrollado y un ego por los cielos, intente o logre refutar mi tesis (considerando que el simple hecho de hacerlo, habla ya de un alto grado de estima personal, al creerse no sólo capaz, sino a la altura de una autoridad, para corregirme), me protegeré bajo un muy sencillo argumento:
Debido a que mi juicio opera bajo la tutela y en contubernio con mis experiencias, las cuales, por cuestiones especiales y temporales, sólo pueden o pudieron ser vividas por mi, nadie tendrá derecho ni razón de juzgarme, puesto que tendrían que ser yo para entenderme.

-Y…qué le parece?
-Hasta donde puedo acordarme, ayer cuando hablamos por teléfono dijiste algo parecido a “he escrito una obra maestra”.
-Bueno, tal vez me precipite un poco, pero…
-Dijiste “está mi nuevo ensayo y luego la basura del Tractatus lógico-philosophicus”.
-Sé que exageré un poco, pero creo que tiene grandes posibilidades.
-Tal vez las tenga, tal vez no, de tres pinches líneas se puede decir muy poco; mi punto es, que si quieres venir a impresionarme tienes dos opciones: o ser un maldito genio o un imbécil del que me pueda burlar más tarde.
-Tal vez si le leo la siguiente parte, quede un poco más satisfecho, apenas había comenzado.
-No, ni hablar. Márchate ahora mismo que debo seguir trabajando.

Pablo sale de la oficina del profesor, camina rumbo a la cafetería de la facultad, hace cola por unos 3 o 4 minutos, y antes de que pida un café, recuerda ésta aborrecible imagen del estudiante de filosofía (o sea la de él) que bebiendo café americano en vasito de unicel, revisa notas en algunas hojas sueltas. “No planeo alimentar el estereotipo de mi gremio, pediré un vaso de leche”.

Por Alonso Pi. 



jueves, 21 de junio de 2012



¿Qué puedo esperar?
Tal vez tu permanencia
constante, inconsistente,
tu confianza.

¿Habrá algo que lo mantenga?
Solo mi fe,
mis ganas de retener
a alguien similar,
enormemente soñado,
increíble e impredecible.

¿Permanecerás?
Solo queda mi lucha,
incalculable,
reveladora e
inesperada
Claro que vale la pena,
así lo deseo

¿Será? No lo sé
Trataré de ser,
consistente e interesante
para mantener,
entretener y atrapar,
lo importante,
lo irreemplazable,
el conocimiento y la inteligencia.
Solo quiero ser.

Aunque lo mejor sería ser alguien.
Y que lo vieras conmigo.

Yoshimi

miércoles, 20 de junio de 2012

Volver a casa.


Madruga la mirada,
respeta lo venidero
él es poseedor;
ese futuro halló
comienzo de estar.

No es ello
lo que será
ofuscada creación,
metódica de conformación
a profusa comparación
de recorrido insensible.

Sólo pasa la mirada,
tortuoso vaivén  
no importa a caso,
algo pasa
al dejarse ir.

Recorriendo todo
ha de ser sutil,
pausa la mirada
y solamente decide
volver a casa.