En el bosque,
entre el quebradizo café
y el puro verde
y la puerta
y tu nombre,
la luz y la sombra pisada
y una nube,
tu cabeza y la lumbre
de la noche antepasada/atempestada,
No te quiero
no te quiero
no te quiero
no te quiero.
En mi muerte
(no te quiero),
en la laguna,
en las rosas y en los pueblos,
los olores y los humos,
en el cuento y en el viento.
En la cadencia del zumbido silencioso de la cama oscura,
tu cabeza y mi cintura,
tu cabeza y la lumbre,
y la lumbre
y la fiebre de la noche atempestada/antepasada,
No te quiero
no te quiero
no te quiero
no te quiero.
Mostrando entradas con la etiqueta Blog colectivo de poesía mexicana.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Blog colectivo de poesía mexicana.. Mostrar todas las entradas
jueves, 14 de marzo de 2013
jueves, 7 de marzo de 2013
Tijuana
Tú me debes los mejores besos,
los de Cristo y los que seguían
tú me los debes...
Besos febriles
que sudan frío,
en la ropa y en la piel
y en las prendas que no uso...
Beso tus dedos limpios,
beso de tus yemas mi agua,
yema de mi cuerpo...
Tú me debes los mejores besos:
los de Cristo y los que seguían
tú me los debes...
Besos febriles
que sudan frío,
en la ropa y en la piel
y en las prendas que no uso...
Beso tus dedos limpios,
beso de tus yemas mi agua,
yema de mi cuerpo...
Tú me debes los mejores besos:
Los de toda la vida,
la vida entera,
los nocturnos
y los de madrugada,
los sonámbulos
y los de insomnio,
los de cada mañana.
Los que mandas por teléfono
y los de al llegar a casa.
Los que das cuando te sientas en el sillón y en tus piernas me acomodo.
Los del cine
y la música y el teatro
y los de Tijuana.
Me debes los mejores:
los tuyos...
jueves, 21 de febrero de 2013
"Tus cinco toritos negros"
Contra mis cinco sentidos
tus cinco toritos negros:
torito negro tus ojos,
torito negro tu pelo,
torito negro tu boca,
torito negro tu beso
y el más negro de los cinco,
tu cuerpo, torito negro.
Barreras puse a mis ojos,
tus ojos me las rompieron.
Barreras puse a mi boca,
tu boca las hizo leño.
Puse mi beso en barreras,
tu beso les prendió fuego.
Barreras puse a mis manos,
les hizo sombra tu pelo.
Y puse duras barreras
de zarzamora al recuerdo
y saltó sobre las zarzas
tu cuerpo, torito negro.
Deja, que no quiero verte
Déjame que no te quiero.
Y luego monté mis ojos
sobre un caballo de miedo;
...Tus ojos me perseguían
como dos toritos negros.
Y luego metí mis manos
bajo un embozo de fuego;
...Tu pelo se me enredaba
igual que un torito negro.
Y luego junté mi boca
contra la cal de mi encierro;
...Tu boca estaba acechando
igual que un torito negro.
Y luego mordí la almohada
para contener mi beso;
...Tu beso me corneaba
igual que un torito negro,
Y luego arañé mi carne
de tentación y deseo
para que no me gritara
que yo te estaba queriendo,
y tu cuerpo encandilado,
mimbre, luna, bronce y fuego,
se me plantó ante los ojos
igual que un torito negro.
Deja, que no quiero verte
Déjame que no te quiero.
El aire del cuarto estaba
temblando con tu recuerdo.
Cien caballos en mis venas
al galope por mi cuerpo,
y yo, jinete sin rienda,
luchando por contenerlos.
Cien herreros en mi boca
trabajando con mis besos,
y yo, queriendo ser fragua
para poder deshacerlos.
Cien voces en mi garganta
gritándome que te quiero,
y yo, mentira infinita,
gritando que no te quiero.
Salí por aire al balcón...
me tropecé con el cielo.
Aquel cielo quieto y hondo,
verde, blanco, azul y negro,
igual que el de aquella noche
de nuestro primer encuentro
en que me hirieron, al paso,
tus cinco toritos negros.
Y me acordé de aquel aire
que jugaba con tu pelo
como un niño a quien le gustan
los caracolillos negros.
Y me acordé de aquel rayo
de luna, fino y torero,
que me puso dos banderillas
de luz en tus ojos negros.
Y de aquel dolor de labios
que nos quedó de aquel beso,
y de aquel dolor de brazos
y de aquel dolor de huesos
y de aquella caracola
de amor, que quedó por dentro
con un mar de amor dormido:
...que te quiero... que te quiero...
Y se me escapó la voz;
grité: te quiero, te quiero.
Y ya no junté mi boca
contra la cal de mi encierro
y ya no mordí mi almohada
para contener mi beso,
y ya no metí mis manos
bajo un embozo de fuego.
Junté mi beso a tu boca,
junté mi boca a tu beso,
y otra vez aquel dolor
y aquel temblor de recuerdos
pensando en aquella noche
de nuestro primer encuentro.
Te quise siempre, te quise,
te quiero siempre, te quiero.
Aunque no puedo quererte,
te quiero.
Aunque no debo quererte,
te quiero.
Aunque en cunas de tu casa
se está meciendo un almendro,
te quiero.
Aunque tú tienes dos lirios
que se te cuelgan del cuello,
te quiero, te quiero.
Y aunque ponga más barreras
de zarzamora al recuerdo
para que nunca las salten
tus cinco toritos negros,
torito negro tus ojos,
torito negro tu pelo,
torito negro tu boca,
torito negro tu beso,
y el más negro de los cinco,
tu cuerpo, torito negro,
te quise siempre, te quise,
te quiero siempre, te quiero.
Manuel Benítez Carrasco
jueves, 10 de enero de 2013
De los meses y las horas
Muriendo
de moretones
de maratones de mordidas.
Moribundo
de murmurios
de los muros que me oyen.
De madrugar a medias noches con morenas,
de merendar con madres mandonas
mermelada y mandarinas.
Y de morir más
en la medida en que más te voy amando.
Y de permanecer muda,
callada de las muelas y las manos.
De mi mugre muero
y de mi mala gana,
de mi mal aliento
y mis pómulos marcados.
De sentirte en la mandíbula,
en la médula y en las mamas.
Y de no poder mirarte
y mantenerme aislada.
De no merecer tu miembro,
y que merezcas con mi sexo el mundo entero.
Y mientras te lamo a solas,
me olvido de la muerte en que mi mente mora.
Y como a un molde,
te acaricio el cuerpo morbosa,
y en los minutos míos, me vengo
y termino por fin muriendo.
jueves, 20 de diciembre de 2012
Que te desacostumbres
Bueno sería quebrar de tajo
tu puto egoísmo,
tu quietud, tu espacio
inútil pendejo.
Bueno sería sacarte
los ojos enajenados
de sombra y basura,
arrancarte
un día el pellejo.
Desacostumbrarte,
¡que mires con rabia la tragedia!
Cenar despacio
tu carne con grasa
sucia de comerte
lo mismo -mierda- de siempre,
de tragarte
a ti mismo siempre.
Destruir su criadero
de matanza,
malabar del cruce
de las vías alternas,
fijo de horarios,
tarugada y media.
Bueno sería poder amarte
y adornar el concreto
de esta repulsiva urbe,
revestir con saliva suave
el aire esmog...
¡Sin arte
de nada!
El esbelto paisaje
penetrarlo
hasta encontrarlo encinto
de pensamientos distintos,
transmutar su imagen.
Vaciarlo de su mal aspecto,
de su eterna cloaca.
Sería muy bueno
no solapar tu idolatría,
la pestilente gracia
con la que siempre mientes.
Lo sería
que no miraras complaciente,
que no ocultaras lo que sientes,
que sintieras.
Que murieras ahí echado
de no moverte nunca
y te pudrieras.
jueves, 29 de noviembre de 2012
Otra vez [eres] la misma canción
Las coordenadas precisas y fijas,
el destino de todo lo bello que quepa en mí,
un sonido impensable, irreducible.
Canta la pieza de los tres
y del amor profundo.
El sueño de todos los días,
otra vez [eres] la misma canción.
Otra vez la misma rima.
Ducha de vapor que sofoca
y quita la vida.
No puedo respirar,
te me hundes
muy por dentro
te me quedas.
Toca la pieza para siempre,
bien pegada.
Que no, si me quedo en la Luna.
Que no, si me bajas del cielo.
Deja la pieza en que me empujas siempremente
y te me quedas.
el destino de todo lo bello que quepa en mí,
un sonido impensable, irreducible.
Canta la pieza de los tres
y del amor profundo.
El sueño de todos los días,
otra vez [eres] la misma canción.
Otra vez la misma rima.
Ducha de vapor que sofoca
y quita la vida.
No puedo respirar,
te me hundes
muy por dentro
te me quedas.
Toca la pieza para siempre,
bien pegada.
Que no, si me quedo en la Luna.
Que no, si me bajas del cielo.
Deja la pieza en que me empujas siempremente
y te me quedas.
jueves, 25 de octubre de 2012
El Jarrito
En un péndulo
cerveza y
ríos de risas
besarte con toda mi boca
trazarte con todos mis dedos
rozarte sin todas mis ropas.
Severa noche
callejera pasarela
de empujones parejos
de nerviosismo y manos
de sin ganas de partir.
Primera vez de vernos
como si fuera.
Copete y espanto,
guapo,
cabello de manta
debajo del cielo nocturno
encima de calles lisitas
en medio de tu cuerpo
y los muros
y La Catedral
y la penumbra
y "La gran Tenochtitlán"
y tu incredulidad de mi fe
y tu peinado
y tu boca.
Y tu boca
y tu incredulidad amable
la vuelta equivocada
el trajín acertado.
Etiquetas:
Blog colectivo de poesía mexicana.,
Jarana Mosquito,
Poemas
martes, 16 de octubre de 2012
Hoy no quiero escribir, porque me
he cansado de hacer versos que no vas a leer.
Sé que detrás de esta página estoy
empuñando una pluma que está harta
de siempre entintar las mismas palabras.
Detrás de esta hoja,
sólo estoy yo
con el alma rota.
Intento escribir sobre cualquier otra cosa,
que no tenga nada que ver contigo,
la vida, la alegría, el dolor, el desamor, Tú.
Todo me lleva a lo mismo.
Estoy tratando, lo juro.
Me canse de hacerte versos…
Y sin embargo, me encuentro aquí
escribiendo una vez más para ti.
Por Arai G.
Etiquetas:
Arai G. leonyleon.,
Blog colectivo de poesía mexicana.
viernes, 22 de junio de 2012
La primer cosa que tengo que decir, y que en sí no es gran cosa,
ya se los he dicho, y puesto que la segunda y tercera también, me saltaré
directamente a la quinta, por considerar que las dos pasadas fueron la tercer y
cuarta cosa. En fin, antes de que cualquier persona con un intelecto
medianamente desarrollado y un ego por los cielos, intente o logre refutar mi tesis
(considerando que el simple hecho de hacerlo, habla ya de un alto grado de
estima personal, al creerse no sólo capaz, sino a la
altura de una autoridad, para corregirme), me protegeré bajo un muy sencillo
argumento:
Debido a que mi juicio opera bajo la tutela y en contubernio con
mis experiencias, las cuales, por cuestiones especiales y temporales, sólo
pueden o pudieron ser vividas por mi, nadie tendrá derecho ni razón de
juzgarme, puesto que tendrían que ser yo para entenderme.
-Y…qué le parece?
-Hasta donde puedo acordarme, ayer cuando hablamos por teléfono
dijiste algo parecido a “he escrito una obra maestra”.
-Bueno, tal vez me precipite un poco, pero…
-Dijiste “está mi nuevo ensayo y luego la basura del Tractatus
lógico-philosophicus”.
-Sé que exageré un poco, pero creo que tiene grandes
posibilidades.
-Tal vez las tenga, tal vez no, de tres pinches líneas se puede
decir muy poco; mi punto es, que si quieres venir a impresionarme tienes dos
opciones: o ser un maldito genio o un imbécil del que me pueda burlar más
tarde.
-Tal vez si le leo la siguiente parte, quede un poco más
satisfecho, apenas había comenzado.
-No, ni hablar. Márchate ahora mismo que debo seguir trabajando.
Pablo sale de la oficina del profesor, camina rumbo a la cafetería
de la facultad, hace cola por unos 3 o 4 minutos, y antes de que pida un café, recuerda
ésta aborrecible imagen del estudiante de filosofía (o sea la de él) que
bebiendo café americano en vasito de unicel, revisa notas en algunas hojas
sueltas. “No planeo alimentar el estereotipo de mi gremio, pediré un vaso de
leche”.
Por Alonso Pi.
Etiquetas:
Blog colectivo de poesía mexicana.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)