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jueves, 7 de marzo de 2013

Tijuana

Tú me debes los mejores besos,
los de Cristo y los que seguían
tú me los debes...

Besos febriles
que sudan frío,
en la ropa y en la piel
y en las prendas que no uso...

Beso tus dedos limpios,
beso de tus yemas mi agua,
yema de mi cuerpo...

Tú me debes los mejores besos:


Los de toda la vida,
la vida entera,
los nocturnos
y los de madrugada,
los sonámbulos
y los de insomnio,
los de cada mañana.
Los que mandas por teléfono
y los de al llegar a casa.
Los que das cuando te sientas en el sillón y en tus piernas me acomodo.
Los del cine
y la música y el teatro
y los de Tijuana.

Me debes los mejores:
los tuyos...

jueves, 10 de enero de 2013

De los meses y las horas


Muriendo 
de moretones
de maratones de mordidas.

Moribundo
de murmurios 
de los muros que me oyen.

De madrugar a medias noches con morenas,
de merendar con madres mandonas
mermelada y mandarinas.

Y de morir más 
en la medida en que más te voy amando.
Y de permanecer muda,
callada de las muelas y las manos.

De mi mugre muero
y de mi mala gana,
de mi mal aliento
y mis pómulos marcados.

De sentirte en la mandíbula,
en la médula y en las mamas.

Y de no poder mirarte 
y mantenerme aislada.

De no merecer tu miembro,
y que merezcas con mi sexo el mundo entero.

Y mientras te lamo a solas,
me olvido de la muerte en que mi mente mora.

Y como a un molde, 
te acaricio el cuerpo morbosa,
y en los minutos míos, me vengo
y termino por fin muriendo.

jueves, 20 de diciembre de 2012

Que te desacostumbres


Bueno sería quebrar de tajo
tu puto egoísmo,
tu quietud, tu espacio
inútil pendejo.

Bueno sería sacarte 
los ojos enajenados
de sombra y basura, 
arrancarte
un día el pellejo.

Desacostumbrarte,

¡que mires con rabia la tragedia!

Cenar despacio
tu carne con grasa
sucia de comerte
lo mismo -mierda- de siempre,
de tragarte
a ti mismo siempre.

Destruir su criadero
de matanza,
malabar del cruce
de las vías alternas,
fijo de horarios,
tarugada y media.

Bueno sería poder amarte
y adornar el concreto
de esta repulsiva urbe,
revestir con saliva suave
el aire esmog...

¡Sin arte


de nada!

El esbelto paisaje
penetrarlo
hasta encontrarlo encinto
de pensamientos distintos,
transmutar su imagen.

Vaciarlo de su mal aspecto,
de su eterna cloaca.

Sería muy bueno
no solapar tu idolatría,
la pestilente gracia
con la que siempre mientes.

Lo sería 
que no miraras complaciente,
que no ocultaras lo que sientes,
que sintieras.

Que murieras ahí echado
de no moverte nunca
y te pudrieras.

jueves, 13 de diciembre de 2012

Bocado de alcohol y manjar


Nada más 
que bocas
de sonrisas chuecas.

Bocas 
y besos en las manos,

besos en las manos
que besan de lengüita 
los dorsos de las manos,
como en la infancia,
para aprender a darlos.

Eres mi bocado 
de alcohol y manjar
que se siente en todo el cuerpo,
encaje pegado a la carne
de sudor y deseo.

Amables se saludan nuestros ojos,

ojos pequeños
que sonríen,
que se plisan.

Ojos ajenos
que caen mal
a veces.

Que se ponen sombreros diminutos,
que se desnudan
a veces.

jueves, 6 de diciembre de 2012

Si enmudeces

Si enmudece
el hocico
trompudo
y tus dientes filudos
y tus narices narigonas.

Si enmudece el aborto
de raíz crespa
y pastosa
y envuelta
en rollos de carne
            muerta.

Si enmudece
tu disfraz
de belleza,

todo será

     eternamente bello.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Tierra libre.


Sueños en campos de trigo amarillo tostado por la suave resolana
que el sol de invierno deposita en las espigas regocijantes
por el baile del viento que azotó con cuidado todo el año la cosecha.

Manos agrietadas de hombres que labran su vida,
viven para la tierra café que regocija de ser trabajada
por la longevidad y fuerza de ellos, llenos de propósitos,
de fe, de vida exaltada por las bocas que alguna vez su trigo tocará.

¡Deben de cuidarse!, les incumbe ahuyentar a sus lobos,
homo homini lupus en todo lo que hacen,
el enemigo convive con ellos, les quitan y exigen su trabajo,
trabajo que llenan con el sudor de la espalda que queman
bajo el incesante poder del sol a medio día.
En la tierra común se cobijan, los lobos caminan por sus campos y
se comen a la persona individual que ha hecho su faena por el trigo.

Deben de liberarse de  sí mismos,
actuar guiados por la conciencia no colectiva,
afanarse a la pasión que siente
su corazón al gastar la tierra con sus pies,
ocuparse de su felicidad en los campos,
pero nunca olvidarse de su individual persona.