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miércoles, 15 de mayo de 2013

Promesa


El canto del ave se la lleva,
mis ojos ven como desaparece,
cae en el acantilado que pasea,
vertiginosa y sin velarse. 
Se combina la fe y olvido,
el tiempo es desconcertante,
las palabras no cobran sentido
porque son ajenas a ella.

Carlos Osorio.



miércoles, 8 de mayo de 2013

Senderos.

Las motas de polvo golpean,
los árboles caídos acarician
pasos dados que
la tierra misma acata,
hacen que el viento oxidado
acaricie el rostro de un tiempo
que nunca ha llegado.

Revoluciones recorren el sereno,
las tranquilidades se apaciguan,
para que algo simple transcurra;
que pase la luz del viajero olvidado.
Las cadencias de la voz
salvan lo tortuoso que pudiera ser
toda la odisea.

El sendero pronto terminará,
mientras,
todo transcurre con normalidad,
como las gotas de una tormenta
al caer sobre la tersa arena.


Carlos Osorio.

miércoles, 17 de abril de 2013

La niña perdida.

Las sombras de la infante cargan su historia,
ella sonríe sin saber su armónica condena,
pasea por los parques en madrugadas moribundas.

La vida de esa niña se llevaron al nacer,
su rostro cobra la cuota de la bastardía,
nadie la tomará y le dirá cómo crecer.

Su madre, ¡cobarde! la abandonó,
no pudo la vida ensordecer sus pensamientos,
sus penumbras la llevaron a ese camino 
tirado en la ruin vida llena de ensordecimientos.

Ahora se debe sostener, alguien la va a querer,
un rostro y un alma que divaga no puede así permanecer.
Esa niña me ha quitado lo que nadie había hecho,
se llevó algo intocable, se llevó en sus ojos
mi pecho cuarteado por su triste semblante oxidado.

Por Carlos Osorio.

miércoles, 10 de abril de 2013

Bellas ideas de alguien.

Te conocí velando a la luna, perdiendo el tiempo nada más,
estabas llena de falso desprecio, a cada palabra que decía,
parecía más lejana la idea taciturna de estar contigo en aquel instante.
Nos besamos el alma gacha de los sentimientos que pedían salir
de tu cuerpo, para vivir una vez más ese amor latente.

Me enamoré de ti, ganaste el juego de los cortejos
que sin saber, tú misma propiciabas en cada mirada 
otorgada después de juntar aquellos labios sojuzgados, 
sólo quería estar contigo, no con un mujer rezumada.

Te has perdido entre la bruma, yo en las tinieblas,
sé que estás ahí, en la obscura redención de
un profundo sentimiento que rodea tu credo,
porque quieres estar conmigo, pero la bruma
que te acongoja, te convierte en una idea
y es que vivo enamorado de ti...
enamorado de una idea.


Por Carlos Osorio

miércoles, 20 de marzo de 2013

Promesas rotas.

Es la sombra del sol,
que toma de la mano
a la dama que promete
vivir en el hogaño.
Es el dolor de un viaje
que no tiene parajes.

La promesa rota se funde,
se une para mostrar nada
que a alguien pueda lastimar,
la dama vive ahora en el antaño.

No esperéis al carruaje,
que tu vida anda sin
esos caballos salvajes,
se impaciente y vete,
por que la promesa esta suelta,
aquella dama que vivía,
ahora se escurre
en lágrimas de melancolía.

Por Carlos Osorio

miércoles, 13 de marzo de 2013

La hojarasca.

La hojarasca que ha caído
es la palabra muerta,
vacía de sí, se ha ido.
!Que ironía¡
La armonía que mostrabas
se queda en el lodo 
de tu insolvencia,
se queda media muerta.

Los árboles fijan raíces,
su lenguaje es eufonía,
contrario a las acciones
que de mi disponías,
urdiste una trampa,
donde luego naufragaría. 

Ahora le pido al camino 
me lleve a lo normal,
a lo ordinario, 
que me aleje de los árboles,
de la hojarasca que 
haces al dejar caer tu sed.

Carlos O.

miércoles, 6 de marzo de 2013

Condenas.

¿Qué hacen pájaros con mi sombra?
dejen volar las plumas del viaje,
que poco a poco su final viene,
anunciando la ruin sinfonía
de un corazón decadente.

¿Qué quieren voladores de mi?
aterricen y terminen el destino,
dejen de ahogarme con el aire sumiso.

¿Por qué me dejan así?
respiran el mundo frágil colosal,
me dejan caer del cielo hacia un colofón

¡Dejen de condenar todo a un final!

Por Carlos Osorio.

miércoles, 6 de febrero de 2013

Espectador.

Ven marea del cielo acongojada,
suprime la rima fatal vacía de fe,
envuelve mis poros contagiados,
no dejes que enferme más
por esta vida tan escurridiza.
Detén la masacre, hazme insobornable,
no dejes que mis creencias divaguen
deambulando medias muertas en la vida.

Algo me ha detenido, voluntad piadosa.
Voy hacia lo hogaño; mi fondo insobornable,
    ese que mueve al hombre por su cinismo,
       por su verdad subjetiva entrañable.
Encontré el camino del hombre libre,
sendero que he de seguir si quiero burlar
                        a la marea fatal,
elijo cada ajetreo donde me encuentro,
                       ahora soy él...
Soy el espectador.


Por Carlos Osorio.

miércoles, 30 de enero de 2013

La vida arpía.

La elocuencia de la vida es recta,
sigue su trayecto frecuente
y de vez en cuando se detiene,
alza su mano y sigue su travesía inerte.
La fortuna es una arpía ,
acudir con esa usurera es un albur,
es para los débiles, para quien teme.

El ser se guía por luz,
los tontos la colocan detrás
de sus apagados cuerpos, en cambio
el virtuoso se ilumina con el faro,
esclarece su camino infrecuente.

El hombre puede recorrer,
en cambio; si quiere vivir hay que seducir,
conquistar la voz viril,
descansar para no sentir culpas,
acechar cada molécula
llena de dejada vida,
poder estar acompañado
de la gran soledad, hacer todo...
Pero en la vida misma;
ahí, ahí yace la muerte.

Carlos Osorio.

miércoles, 23 de enero de 2013

La bruma en los labios partidos.

En el ayer vivía, recorría siempre su cabeza
esa imagen nítida del perfumado atardecer,
que los labios agrietados hoy ya no sentían.

Pensaba en esa bruma;
Las manos exaltadas y el correr,
los versos, las risas, ese recuerdo.
Miles de nociones recorrían su cuerpo,
guardaban ese secreto tan ambicioso de ser.

El viento fue el único testigo,
la tierra no quiso saber más,
el recuerdo escapó cansado de tanto regresar,
todo se tornó amorfo en aquella melancolía.

Deseaba seguir fuera de ese recuerdo,
quizá hubiese podido, pero la vida misma
no encontró una razón para dejarla.



Carlos Osorio.

miércoles, 16 de enero de 2013

La desconocida.

Sospechoso miro el todo amalgamado
y confusiones reinan mi cabeza,
las locuras de tu mente no me dejan,
es que revientas como las estrellas.
El cielo llora cada que pasa,
cada respiro a tu locura
llena de amor y odio 
la calma que a veces, sólo aveces respiramos.

Desconocida eres y serás para mi,
sin ti vivo, contigo tengo delirios
que son hermosos como esa demencia vívida.
Maravillosas horas de locura tengo 
a lado tuyo, reencarno vivo,
después de tal vez haber muerto.

Hay un línea de joyas entre tu y yo,
línea imperfecta que todos desean,
sonrisas y cosas vanas pasan por ahí,
pero cuando me detengo en esa línea,
puedo encontrarte, tan nítida; 
como si dientes la hubiesen marcado 
en la perfección de tu cuerpo.

Siempre caeré en asombro al verte,
aún siendo en mis sueños pesados,
pero de algo quiero resignarme...
Es que no existes, pero deseo con fuerzas
alguna vez verte para pasearnos de la mano.

Carlos Osorio.


miércoles, 9 de enero de 2013

Quietas lecciones.


Corrientes de aire susurran
en la tosca conciencia de las decisiones,
lo sucedido queda ahí, muerto, inerte,
en cambio te retuerces del arrepentimiento
con lógica de lo que pudo haber sido,
sin respetar la inmovilidad y paz
que el sereno determinismo que tu alma clama.

No apagues la luz de tus elecciones, no soslayes,
confía en la risa autónoma de la memoria, de los tuyos
que alguna vez alteraron el orden inerte,
no decidas sin la gana de escribirlo en una lápida.

Por Carlos Osorio.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Tardes nubladas de agosto.

Tremendos pensamientos,
brisas que repegan en el rostro, 
días espesos que han des ser
lúgubres ansiosos de desaparecer,
abismos que reparan en el corazón
ansioso de librarse alguna vez...

No saber en qué pensar,
llorar susurrando las penas
que salen de la difícil alma,
saber que el molesto recuerdo
durará como una tarde nublada de agosto.


Por Carlos Osorio.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

De letras y viajes.

De cuando las letras guían
el amor por ellas es puro,
en prosa, libro o novela,
haz tuya esa gana de querer leerla,
que lo sublime vuele por la vaguedad
del mundo que variopinto se detiene,
te saluda y sigue su cauce 
en la eternidad de lo que es posible.

La pregunta se responde sola,
tienes lo que debes para cambiar
el humor del sazón cotidiano
que tu alma ya no quiere...
enséñale mundos, 
haz dictar a la imaginación
el fruto del árbol que florece
cuando la razón no importa,
cuando sonríes con los labios
impregnados de sentimientos.

Hay algo fácil de saber;
es que la felicidad desamarga 
y crea a lado de letras mundos,
engendra la raíz de toda historia 
que será imaginada por algunos 
hombres ávidos de amor, que en letras encontrarán.
Por Carlos O.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Estar.

Hay confusiones de trivialidades,
pero nunca disturbios por decisiones,
los ríos caudalosos gritan,
los lagos tranquilos respiran.

La vida se pasa en eso,
respirando y gritando por conciencia,
dignificando cada acto producto de ella,
congratulando lo bueno y castigando lo cotidiano.
Amigo, nunca te separes de ella,
será tu fiel consejera, tu guía hasta la muerte,
dotará de color lo común
o hará los días mas negros
que una noche nublada.

Todo se va en cosas que pasan,
se hacen rancias o se avivan,
oler una espiga o caminar en fuego,
cada cosa es la construcción 
de ideas que juntas conforman 
el hecho de estar vivo.

Por Carlos Osorio.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Loco anhelo.

Formas curvas acarrea el cuerpo frondoso,
grandes siluetas delicadas son admiradas,
las manos de muchos envidian poseer
las piernas que golpean el suelo
con el rigor de la belleza que refleja.
Grandes porciones de montañas
que juntas hacen tu cadera,
tropiezo con la perplejidad vacilante
que ellas acarrean al fin de todo,
de la existencia de cualquier belleza.

La caravana de tu presencia me vuelve
más hombre, me derrumbo ante ti
al ver tu regazo con la mediana luz
que refleja aquellos labios escarlata
malditos para que los ame.

De todo tu cuerpo predomina tu rostro,
que hermoso se posa en mi pluma
para escribir una prosa profunda,
y tal vez eso mismo me invita a retratarte
para regalar mi loco anhelo a tus ojos.

Por Carlos Osorio.


miércoles, 28 de noviembre de 2012

Tierra libre.


Sueños en campos de trigo amarillo tostado por la suave resolana
que el sol de invierno deposita en las espigas regocijantes
por el baile del viento que azotó con cuidado todo el año la cosecha.

Manos agrietadas de hombres que labran su vida,
viven para la tierra café que regocija de ser trabajada
por la longevidad y fuerza de ellos, llenos de propósitos,
de fe, de vida exaltada por las bocas que alguna vez su trigo tocará.

¡Deben de cuidarse!, les incumbe ahuyentar a sus lobos,
homo homini lupus en todo lo que hacen,
el enemigo convive con ellos, les quitan y exigen su trabajo,
trabajo que llenan con el sudor de la espalda que queman
bajo el incesante poder del sol a medio día.
En la tierra común se cobijan, los lobos caminan por sus campos y
se comen a la persona individual que ha hecho su faena por el trigo.

Deben de liberarse de  sí mismos,
actuar guiados por la conciencia no colectiva,
afanarse a la pasión que siente
su corazón al gastar la tierra con sus pies,
ocuparse de su felicidad en los campos,
pero nunca olvidarse de su individual persona.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

A mi padre.

Demuestro gratitud y agradezco a él con estas palabras.

Haz sabido serlo, eres esa persona,
desde que me tomaste y miraste,
con tus manos caminadas en vida
regocijantes de experiencias pasadas.
Reprendías mis actos, lo hiciste con amor,
sabías del daño, pero no conocías maneras
suaves para corregir el camino que tomaba,
agradezco tu empeño, me ha hecho quien soy.

Conozco tu historia, tu forjaste la mía,
confío en tu invulnerabilidad como padre y,
reconozco tu fragilidad como fiel humano
que ha combinado todo para ser un maestro
del puente en el que siempre caigo,
interrogado por la vida abrumante
que no cesa de ponerme pruebas andando,
tan voraz de mi y tímida de ti.

Hago estos versos a tu honorable existir
que creó y moldeó la coexistencia que tengo
junto con mis pensamientos, te doy estas
palabras que me sirven para agradecer,
mi lado más íntimo se descubre completo
al dejar caer el velo de los sentimientos y,
palabras hermosas brotan de ello para
que puedan acompañar mi recuerdo en tu vida;
Te amo padre, celebro el día en que me creaste,
con ello creaste el corazón que habita en mi 
haciendo que dictara a la pluma algo especial  
para celebrar tu aniversario en mi existir.


a Alberto Osorio Cruz



Por Carlos Osorio.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

El corazón errante.

El errante ciclo de tu amor
me obliga a exaltar el mio,
condicionas su soberanía
metiendo malas compañías y,
vulnerando la mandíbula
que articula el placer 
de sentirse amado.

También hay mentiras 
que carcomen lo dicho por ti,
amarras lo corroído después y,
me obligas a creerlo.
Dejo de escuchar verdades,
tus labios han traicionado
el todo que esbozábamos,
puedo tolerar tu pesimismo,
los gritos de caudalosos ríos,
que comas como un oso,
el reproche de mis actos,
pues eso se convertirá en virtud,
esperaré a que suceda...
pero que mientas, que traiciones,
eso hace errar el corazón.
  
Por Carlos Osorio

jueves, 1 de noviembre de 2012

Paseos por los sueños.

Tan en sueños me encontraba, 
por el monte de Venus caminaba,
probaba tu sabia y regocijaba,
como un pez en el agua viajaba
contento de estar de vuelta en casa.

Me agito y sudo vapor espeso 
que humedece el árido ambiente,
llenamos de amor la vasija
que nos retiene con firme 
sutileza empapada de predilección.

Finalmente hay algo grande,
pasea por nuestros pensamientos
un sin fin de emociones brotantes,
nuestros sentidos exaltados
no pueden ver más allá
de aquello que hemos plasmado,
descansamos en el seno de ambos
y hoy nos hemos vuelto uno, 
aproveché todo el momento 
para dar mi vida en tu cuerpo.