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domingo, 24 de marzo de 2013

Durazno, mi amor


La última vez que lo vi era durazno, hoy es tan distinto que no puedo reconocerlo. Aunque aún conserva su esencia: mejillas color durazno, labios suaves como su piel aterciopelada, ojos cafés como su hueso; aseguro que sigue siendo un durazno. No entiendo como pasó, pero dejó de ser el fruto tan dulce que fue al crecer en el árbol.

    Todo comenzó con un hueso café, arrugado; lo sembré en el parque de la colonia con la ilusión de verlo crecer y comer de él. Todos los días, en la tarde, iba a regarlo entusiastamente esperando que creciera, que su sombra me cubriera del sol durante el verano. Los días lluviosos eran los más tristes, mi papá no me dejaba ir a regarlo “con el agua de la lluvia basta” me decía.
    Al paso del tiempo, el árbol fue creciendo, pero tuvieron que pasar más de diez años para que comenzara a formar un solo fruto. Comenzaba a desilusionarme, la esperanza se iba día con día al no ver señas de fruto alguno; sólo algunas flores rosas, pálidas. Cuando finalmente comencé a ver los botones de fruta quedé impactada y más porque fue una gestación muy extraña, sí, gestación porque pasaron nueve meses para que el durazno por fin cayera del árbol.
    Esperaba con ansias ese día, por fin iba a poder comer el primer fruto del árbol que había sembrado casi once años antes. Cuando vi que el durazno estaba a punto de caer, decidí dormir en el parque. Puse mi almohada recargada en el tronco del árbol y me cubrí con una manta. A mitad de la noche, un 21 de marzo, el fruto cayó. Mi durazno llegó junto con la primavera, pero antes de tocar el suelo se convirtió en hombre.
    En qué clase de sueño estaba metida. Mi lógica no estaba bien, ¿cómo es que un árbol de durazno había procreado a un hombre? La situación era muy extraña; las plantas dan plantas o frutos, nunca humanos. A estas alturas ya no había nada que hacer, sólo aceptar lo sucedido. ¿Un nuevo amigo? ¿Un fruto con forma de hombre? O acaso ¿el amor de mi vida? No quería precipitarme a nada y no sabía que debía hacer.
    Comenzamos a hablar y decidí explicarle lo que me tenía tan desconcertada, él lo entendió y me dio un abrazo para tranquilizarme. Jamás podré olvidar la sensación que tuve; no quería soltarlo, era tan suave y dulce como un durazno. Enamoraría a cualquiera que tocara, yo fui la primera, pero debí tener cuidado; dicen que nada es eterno y él fue tan fugaz que aún no lo olvido.
    Creció en un durazno y aunque creció como hombre, nunca dejó de ser tan fugaz como un fruto. Duró lo que duran las frutas en el frutero, a lo mucho 2 meses. Y así desapareció sin pensar en lo enamorada que estaba, en la falta que me haría con su ausencia. Recogí el hueso que dejó y lo sembré. La última vez que lo vi era durazno, hoy es tan distinto que no puedo reconocerlo.
    
Por Mariela Flores Aguilar.

miércoles, 23 de enero de 2013

La bruma en los labios partidos.

En el ayer vivía, recorría siempre su cabeza
esa imagen nítida del perfumado atardecer,
que los labios agrietados hoy ya no sentían.

Pensaba en esa bruma;
Las manos exaltadas y el correr,
los versos, las risas, ese recuerdo.
Miles de nociones recorrían su cuerpo,
guardaban ese secreto tan ambicioso de ser.

El viento fue el único testigo,
la tierra no quiso saber más,
el recuerdo escapó cansado de tanto regresar,
todo se tornó amorfo en aquella melancolía.

Deseaba seguir fuera de ese recuerdo,
quizá hubiese podido, pero la vida misma
no encontró una razón para dejarla.



Carlos Osorio.

martes, 22 de enero de 2013

Sin existir.

El furor de las mañanas reflejan la extrañeza de los días,
que vienen a mecerse como el oleaje del mar,
y pasan inciertos sin destino, sin final.


La bruma que hay me hace pensar en todo,
aparecen de pronto los recuerdos,
en ese momento todo lo cuestiono.


Mi mente se ha ido de ahí, ya no estoy,
pareciera que me estoy viendo como si fuese un espectador
del propio mundo que girando me rodea,
puedo verme libre de todo atavismo, libre de mi.
Desearía permanecer así, sin existir.


Por Arai G.

miércoles, 16 de enero de 2013

La desconocida.

Sospechoso miro el todo amalgamado
y confusiones reinan mi cabeza,
las locuras de tu mente no me dejan,
es que revientas como las estrellas.
El cielo llora cada que pasa,
cada respiro a tu locura
llena de amor y odio 
la calma que a veces, sólo aveces respiramos.

Desconocida eres y serás para mi,
sin ti vivo, contigo tengo delirios
que son hermosos como esa demencia vívida.
Maravillosas horas de locura tengo 
a lado tuyo, reencarno vivo,
después de tal vez haber muerto.

Hay un línea de joyas entre tu y yo,
línea imperfecta que todos desean,
sonrisas y cosas vanas pasan por ahí,
pero cuando me detengo en esa línea,
puedo encontrarte, tan nítida; 
como si dientes la hubiesen marcado 
en la perfección de tu cuerpo.

Siempre caeré en asombro al verte,
aún siendo en mis sueños pesados,
pero de algo quiero resignarme...
Es que no existes, pero deseo con fuerzas
alguna vez verte para pasearnos de la mano.

Carlos Osorio.


martes, 15 de enero de 2013

Recórreme la piel.

Recórreme la piel, como si estuviera escrita en braille,
con la yema rosada de tus dedos.
Recórreme la piel, como si fueran dulces palabras
que quieres pronunciar con tus labios.


Date un paseo por éste mi camino,
que fue hecho como laberinto
para que te quedes aquí.
Quietecito.


Tienes que observar cada detalle,
cada movimiento, seguido de una ojeada
porque no sólo mi boca te habla;
y mis ojos, guardan más que miradas.


Recórreme, como si fuera el último camino
que vas a cruzar.



Por Arai G.


miércoles, 9 de enero de 2013

Quietas lecciones.


Corrientes de aire susurran
en la tosca conciencia de las decisiones,
lo sucedido queda ahí, muerto, inerte,
en cambio te retuerces del arrepentimiento
con lógica de lo que pudo haber sido,
sin respetar la inmovilidad y paz
que el sereno determinismo que tu alma clama.

No apagues la luz de tus elecciones, no soslayes,
confía en la risa autónoma de la memoria, de los tuyos
que alguna vez alteraron el orden inerte,
no decidas sin la gana de escribirlo en una lápida.

Por Carlos Osorio.

martes, 8 de enero de 2013

Sin título.


Puedo nombrar una en una,
todas esas cosas que me enloquecen de ti.


Como esa mueca que haces cuando te sabes en lo correcto,
o ese caminar tan particular,
así justo como si el suelo no mereciera tus pasos,
pero más me enloquece cuando esos pasos se dirigen hacia mí.


Tus brazos escuálidos que saben el momento indicado para envolverme,
Acompañados de esas manos grandes con dedos largos y delgados,
que van dibujando cada uno de mis rasgos,
Y que delicadamente se pasean por mis largos cabellos castaños.


Me derrumbas con cada respiración que exhalas cerca de mi cuello,
pero ¡Oh vaya! Si de cuellos hablamos
el tuyo es un monumento de marcadas venas
y con una prominente montaña, ahí merito en el centro.


Sigo subiendo por ti y llego a esas orejitas, amor mío,
tan suaves y no dejo de besarlas,
voy escalándolas como si escalara el Himalaya.


Pero tu clímax, es tu carita de querubín,
bañada en inocencia y ternura…
¡Qué te lo crean otras! ¡Cínico!
Si estás todito lleno de una malicia quebrantadora
que me hace temblar las rodillas y caer en tus encantos.

¡Oh! Me haces dar los peores giros y desconocerme.
Me vuelves… Nos volvemos inciertos.


Por Arai G.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Tardes nubladas de agosto.

Tremendos pensamientos,
brisas que repegan en el rostro, 
días espesos que han des ser
lúgubres ansiosos de desaparecer,
abismos que reparan en el corazón
ansioso de librarse alguna vez...

No saber en qué pensar,
llorar susurrando las penas
que salen de la difícil alma,
saber que el molesto recuerdo
durará como una tarde nublada de agosto.


Por Carlos Osorio.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

De letras y viajes.

De cuando las letras guían
el amor por ellas es puro,
en prosa, libro o novela,
haz tuya esa gana de querer leerla,
que lo sublime vuele por la vaguedad
del mundo que variopinto se detiene,
te saluda y sigue su cauce 
en la eternidad de lo que es posible.

La pregunta se responde sola,
tienes lo que debes para cambiar
el humor del sazón cotidiano
que tu alma ya no quiere...
enséñale mundos, 
haz dictar a la imaginación
el fruto del árbol que florece
cuando la razón no importa,
cuando sonríes con los labios
impregnados de sentimientos.

Hay algo fácil de saber;
es que la felicidad desamarga 
y crea a lado de letras mundos,
engendra la raíz de toda historia 
que será imaginada por algunos 
hombres ávidos de amor, que en letras encontrarán.
Por Carlos O.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Estar.

Hay confusiones de trivialidades,
pero nunca disturbios por decisiones,
los ríos caudalosos gritan,
los lagos tranquilos respiran.

La vida se pasa en eso,
respirando y gritando por conciencia,
dignificando cada acto producto de ella,
congratulando lo bueno y castigando lo cotidiano.
Amigo, nunca te separes de ella,
será tu fiel consejera, tu guía hasta la muerte,
dotará de color lo común
o hará los días mas negros
que una noche nublada.

Todo se va en cosas que pasan,
se hacen rancias o se avivan,
oler una espiga o caminar en fuego,
cada cosa es la construcción 
de ideas que juntas conforman 
el hecho de estar vivo.

Por Carlos Osorio.

martes, 11 de diciembre de 2012

Aquí estamos.

"Con tu puedo y con mi quiero,
vamos juntos compañero" 
 M. Benedetti.

Aquí estamos, huyendo,
caminando sobre las huellas
que siguen inertes en el suelo,
aquí estamos huyendo, como todos.

Vamos, sigilosamente hacía la derrota
agachando la mirada,
soportando la indiferencia,
aquí estamos sufriendo.

Nadie nos ha dicho
que somos libres,
tan libres como un ave
que alza el vuelo y disfruta del viento.

Nadie se ha dado cuenta
que podemos ser uno,
que juntos somos más fuertes aún,
hemos sido apagados
y eso nos ha convertido en hermanos,
estamos de pie.

Sin embargo,
seguimos huyendo.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Loco anhelo.

Formas curvas acarrea el cuerpo frondoso,
grandes siluetas delicadas son admiradas,
las manos de muchos envidian poseer
las piernas que golpean el suelo
con el rigor de la belleza que refleja.
Grandes porciones de montañas
que juntas hacen tu cadera,
tropiezo con la perplejidad vacilante
que ellas acarrean al fin de todo,
de la existencia de cualquier belleza.

La caravana de tu presencia me vuelve
más hombre, me derrumbo ante ti
al ver tu regazo con la mediana luz
que refleja aquellos labios escarlata
malditos para que los ame.

De todo tu cuerpo predomina tu rostro,
que hermoso se posa en mi pluma
para escribir una prosa profunda,
y tal vez eso mismo me invita a retratarte
para regalar mi loco anhelo a tus ojos.

Por Carlos Osorio.


lunes, 3 de diciembre de 2012

Poema sin título


¿Qué harías si estuvieras
leyendo todas mis líneas?
Estarías sentado, paciente
en calma, leyendo en silencio,
como quien disfruta de una lectura amena
de la que se siente ajeno.


O, podrías estar creyendo las palabras
esas, que estas plasmadas
en estas hojas blancas, y que alguna vez
tuvieron la dicha o la desdicha de ser
hechas para ti. ¿Las sentirás igual?
Me inquieta esa duda.


Mientras tanto…
Yo sigo escribiéndolas,
con la esperanza de que algún día
te topes con ellas.

Por Arai G.

martes, 27 de noviembre de 2012

If I needed someone.

Si tan solo necesitara a alguien 
seria como todos los otros, 
que buscan un amor al cual escribirle poesía.
Pasaría mis días buscando motivos para hacerlo feliz 
y pasaría mis atardeceres suspirando.

Si yo necesitara a alguien, 
mi vida, ¿Qué sería de ella? 
Sí, tú, pasarías a serla.
¡Oh vaya! 
¡Qué diferente sería mi vida
si yo fuera la tuya!

Si yo necesitara a alguien...
Te necesitaría a ti.

Por Arai G.

miércoles, 29 de agosto de 2012

Estaba.


Estaba soñando,
los latidos eran fuertes,
el imaginario débil,
yo no los creaba,
los creaba mi existir.

De repente vi,
observe, palpé
el gran azar,
ese albur,
todo estaba hecho.

Bastó despertar,
abrí los ojos y,
estaba soñando.

miércoles, 15 de agosto de 2012

Nueve de la mañana.

Hacia las nueve de la mañana me dirijo,
el día comienza con exaltada mañana,
calles y calles inundadas de gente,
la marea de clases sociales no se distingue,
hermosa gente que existe en su idiosincrasia,
correas invisibles suelen portar,
amos y esclavos mezclados en su soledad.

Corro al medio día apresurado a comer,
la tarde ha sido, la distinción es más,
unos comen tortilla, otros comen corte,
regresan a laborar con su condición igual.

Camino lento en la noche, aquí,
todos cabizbajos, no hay distinciones,
todos han sido, todos son iguales,
dejan su idiosincrasia en otros lugares, 
regresan a su lecho para despertar,
despertar en la misma condición,
para dirigirse a las nueve de la mañana. 


miércoles, 8 de agosto de 2012

Atavismos liberados.


Hermosos límites, bellos atavismos
rodeados de certezas descomunales,
para ti lector, que te veo, que te respiro,
escribo esto, confío esto;
nuestro mundo nos permite ser,
tómalo y disfrútalo, explótalo,
reúnete con ellos, quédate solo,
respira tu libertad, regresa a comunión.

Encuentra un balance de entre todo,
de entre la niebla, para ser, para notar
deseo puedas percibir, oler, tocar,
triunfo es ser, es poderte valorar,
es que amado puedas estar.

Carlos Osorio.

viernes, 3 de agosto de 2012

...y nos dormimos a besos.

Nos dormimos a besos,
llenos  de júbilo.
Nos sentimos los labios,
nos tocamos las manos.
Descubrimos lo que
es querer de a poco.
Dejar que mande la emoción.

Inmóviles esperamos a que llegara,
tal vez por que nunca vislumbramos
que podía traernos.
Nos llenó el alma, nos trajo paz
nos dio el aliento.

Volvimos a casa, desnudos de sueños
llenos de fe.
No temimos.
Nos vimos reflejados, el cliché se cumplió,
nos vimos sin siquiera mirarnos.

Temblaron nuestras manos, se nos
hicieron las ganas de compartir el tiempo.
Nos refugiamos del exterior,
aprehendimos el momento.
Respiramos...y nos dormimos a besos.

Por Mariposa. 

martes, 31 de julio de 2012

Verano.


Un ente se infiltra en mi mente,
en mis pensamientos taciturnos,
tratando de robarme el sueño;

Con angelical tacto de cielo
pero infesto en su recuerdo,
dulce contradicción que siento,

que me empuja a escribir versos
de belleza e inflorescencia,
melancolía; dulzura mustia.

Mi amor es una anamorfosis,
dulce tentación, bella pasión,
que ha de sucumbir en conspiración

de aquella incesante sonrisa,
en mi mente, fresca como la brisa
y pura como la luna...

...En mi imaginación retumba;
el anhelo sale de su tumba
y el rocío se queda en flores

de primaveras pasadas; marchitas,
lágrimas en sus rosadas mejillas,
a mi inerme verano dan vida,

llenan el otoño de alegría,
con tus pétalos y con tu gracia,
eres musa, eres una flor hermosa,

eres el campo entero de rosas,
eres completamente primaveras,
permíteme ser tu otoño, hermosa.



Alx.

miércoles, 18 de julio de 2012

Revuelos de latidos.



Todo y nada ha sido diferente,


la armonía de tus latidos retorna,


un chasquido lo rompe todo,


vuelvo a tocarte, regreso a acariciarte,


cada tacto te doy resulta de afecto


una exaltación de ti, de tu cuerpo,


sólo me fundo contigo Mariposa,


revuelo mi mente y aun así te quedas,


camino por tu piel tersa morena,


sólo quiero amanecer y besar tu esencia.