miércoles, 18 de julio de 2012

Revuelos de latidos.



Todo y nada ha sido diferente,


la armonía de tus latidos retorna,


un chasquido lo rompe todo,


vuelvo a tocarte, regreso a acariciarte,


cada tacto te doy resulta de afecto


una exaltación de ti, de tu cuerpo,


sólo me fundo contigo Mariposa,


revuelo mi mente y aun así te quedas,


camino por tu piel tersa morena,


sólo quiero amanecer y besar tu esencia.

martes, 17 de julio de 2012

Serie de haikús #2


Morder el aire
Hacerlo gemir
Trozarlo, saborearlo y escupirlo.

¿Soy, estoy?
¿ importa?
bla bla bla bla bla

Dos piedras bajo el río
me pidieron la hora
les enseñé mis muñecas vacías.    

Imito las cosas, imito el viento
Canto escondido
En la cueva de las nubes

Llorar por nada
Sonreír de todo
Perder la memoria.

Derretirnos al sol del éxtasis
Que no eclipsa
Los eclipses son vistos desde una perspectiva.

Verse iluminado
Por algún reflejo
En la noche

Las palabras, el mundo
Yo, la naturaleza
Todo, nada

Por Omar Aguilar.

lunes, 16 de julio de 2012

Como se escuchan los objetos al impactar el suelo.


EL RUIDO DE LAS COSAS AL CAER es más que un relato anecdótico de las memorias de un hombre frustrado. Va más allá de la búsqueda obsesiva del personaje principal Antonio Yammara, que no sólo es un individuo solitario que vive continuamente la realidad colombiana, sino que es el arquetipo más representativo de su sociedad, de su país y de un sentimiento que prevalece en los habitantes de aquella región sudamericana: el miedo. Es mediante el dañino ejercicio de la memoria, del dolor al recuerdo y a todo lo que representa el pasado, que Antonio Yammara nos cuenta su historia, la historia de las personas que nacieron junto al narcotráfico, que vivieron en carne propia sus acciones y consecuencias más terribles. Además de la lenta transición de la inquina, de la rabia, de la locura criminal de esos años, de la violencia descarnada; al miedo, un miedo que se acrecienta conforme pasan los años, el miedo a volver al pasado, y la incertidumbre del futuro mediato e inmediato que se avecina.

            Antonio Yammara se nos presenta como un hombre de mediana edad, cansado, atribulado, inclusive afligido, que tras observar en una revista importante la imagen de la matanza de uno de los hipopótamos que escaparon de la antigua Hacienda Nápoles, propiedad del difunto narcotraficante Pablo Escobar, cierra formalmente en su vida ese capítulo negro de la historia de Colombia. Y a su vez, inicia un proceso de reflexión en donde el eje rector de sus recuerdos resulta ser una persona que conoció por muy poco tiempo pero que lo marcó para siempre: Ricardo Laverde.

            Aquella persona que entró en su vida mediante los encuentros casuales de ambos en las mesas de billar de Bogotá, esconde dentro de sí un oscuro secreto, un mundo alejado y olvidado, de viajes turbulentos por los cielos; de un piloto que preferiría olvidar el cargamento que poseía en su avión, y el de un ex convicto que dejó su alma en algún lugar del firmamento. Todo ello representa la figura lóbrega de Ricardo Laverde, que por la casualidad del destino, o la cotidianeidad de la vida, se cruza con la de Antonio Yammara. Dos individuos que sufren los últimos resquicios de la violencia colombiana, que son arremetidos con pistolas por motociclistas sin rostro. Y que trágicamente mueren para siempre: uno, Ricardo Laverde, muere físicamente dejando para siempre el plano terrenal; otro, Antonio Yammara, muere emocionalmente para dejar de ser lo que alguna vez fue. Para convertirse en un ser totalmente diferente, dominando por el naciente temor de salir a la calle, el continuo pánico de salir en la noche, y  por el  profundo miedo a recordar.

            Antonio Yammara se transforma en un personaje complejo, confuso, entristecido por su realidad tras la muerte de Laverde, obcecado por conocer la razón de aquel atentado y por el pasado del piloto que murió a su lado. Sus indagaciones y búsquedas lo llevan a una grabación sobre un vuelo fallido, un vuelo tormentoso que terminó en tragedia y donde viajaba un personaje trascendental para la vida de Laverde y su familia. Un personaje que se convierte a lo largo del relato, en el pilar fundamental para entender la novela y la profundidad de la misma.  

            El ruido de las cosas al caer resulta ser un reflejo vivo de Colombia, de la cicatriz que han dejado los años más implacables de los cárteles de la droga; de los sonidos de los proyectiles, de las explosiones, de los atentados, y de todos aquellos ruidos que persisten como ecos mudos de un pasado catastrófico. Leer este libro es vislumbrar el estado de cosas en una región azotada por los exabruptos del tráfico de estupefacientes. Leer El ruido de las al caer es entrever una situación triste y esperanzadora, una situación que nos presenta un país que ha conseguido hacerle frente, con inverosímil esfuerzo, al crimen organizado y sus efectos. Pero, que ha permitido la prevalencia en la idiosincrasia de la población, de sentir temor a los ruidos desconocidos, de sentir miedo al escuchar como los objetos bruscamente se impactan contra el suelo.  

Por Alan Santos.

domingo, 15 de julio de 2012

Serie de haikús #1

Hay que desbordarnos

Olvidarme, decir sí a todo, ¡sí!.
Que todo se me adhiera
Que todo me atraviese.

Salta desde el precipicio de ti
hacia al fondo de ti
que llega a nada.

Llover y hacer crecer

Morir y hacer crecer

Disolvernos.

Horadando el cimiento antenatal
por la inercia elíptica del Yo
me atravieso como la sombra-reflejo de mi acción

Mi reflejo me dijo:
“Nací desde siempre
y lo eterno no existe”


Por Omar Aguilar.

viernes, 13 de julio de 2012


0
Descripción de Omar por Omar:

Soy la infinita potencialidad de querer ser y hacer adyacente a la infinita potencialidad de la limitación llevada por mis intereses con las posibilidades que mi contexto otorga. Soy lo que piensan de mí los demás. No soy lo que piensan de mí los demás. Somos la infinita paradoja. No somos la infinita paradoja. ¿Soy… somos? ¿no soy… no somos? Soy la sinécdoque,soy todo, soy el que pretende, el que trata, el que quiere, el que cree, el que entiende, el que escribe y se describe… ¿y en serio me describo?… como si el lenguaje encarnara, como si fuese real y tangible, un ser vivo, solo es algo que trata de subrayar las cosas sobre la superficie o sobre lo invisible. Como si lo que se describe fuese como se describe. Soy parte del placer que provoca tratar de tocar , acariciar, morder las cosas con el lenguaje; el anonismo, la ficción.

1

En la contradicción hay una caricia de  la verdad, por eso es tan dudable y risible.

2

Casi flotando, sólo falta eso, ¿lo sientes? estamos apunto de hacerlo. No te duermas, siéntelo, estamos, lo hacemos, no te duermas, no te quiero despertar, despierta ¿lo sientes?, sé que lo sientes, en tus sueños, seguramente tú eres estable y todo lo demás flota, sí lo sientes sí lo hacemos, me encanta verte dormir y flotar, eres uno con el viento, viento cálido flotando casi estable, con el movimiento de una llama tranquila, sin esfuerzo. Suspiras tan relajado que siento que soy agua, y me mueves, me haces hacerme ondas, círculos, tranquilos, siempre converjo en mí, aunque mi movimiento no lo parezca, aunque quiera diluirme contigo, solo seré mi cuerpo, aparentaré ser en mi cuerpo.

3

Eran tan sólo las 18 horas, el día era fresco, el cielo era un tanto violáceo, era uno de esos días en los que no pasa nada fuera de la rutina, cómoda, amable con la mente y con el cuerpo, esos días donde no se requiere de la ensimismación y por lo mismo puedes sentir como cae la oscuridad sobre tus hombros con la misma frescura paralela con la que se enfría cada minuto, más y más, casi bailando con la oscuridad.
Ese día estuve sentado más de 3 horas mirando hacía la misma dirección, pude percibir dentro de mi cuerpo cada movimiento en el paisaje, subrayo, cada uno, desde las hormigas (que las sentía habitar en lo profundo de mi ombligo) hasta cada vibración, producida por el viento, de las hojas de los árboles (esto lo sentía en cada poro del cuerpo) y la complementación del paisaje dependía más de los sucesos espontáneos que percibía en mí cuerpo. Esos momentos fueron muy desgastantes pero gratificantes, la noche caía cada vez más fuerte, hasta que por fin aplastó mi cuerpo y los sonidos de los alrededores se manifestaban con una temperatura cada vez más y más helada, en el parque ya no habían personas, esto fue muy cómodo para mí, sé que es egoísta pero me gusta la noche para mi, todas las persones con las que me he podido relacionar no han disfrutado de las ubres de la noche...

4
(Converger)

Me acerco y tu dices acércate más, yo pienso en cuanto es lo máximo que me puedo acercar a ti, si te puedo traspasar, si podemos ser la misma carne, intervenidos el uno al otro como la colisión de cualquier cosa (galaxias, madera, lava) pero no, tu mirada me hace detenerme a 2 cm de tu piel, sólo sentimos nuestra respiración simultanea, rítmica, acelerada, comenzamos a palpitar y vibrar en una misma frecuencia, el tiempo se ha detenido, nada se mueve solo te percibo y esto parece eterno, esto es eterno, como el ahora... decido ignorar esto y violento la blancura profunda para asemejar la colisión, jugaré contigo a converger con tu carne, a ser nada mas que vibración, nos vibramos, nos convulsionamos, la carne es la que se convulsiona, con una delicadeza, con un ritmo que no parece ritmo, sino evolución.

5

Desplegando la deriva en la casi esquina de una calle reconocida por mi rutina casi diaria. Desde ahí se alcanza ver de reojo como los cuerpos se colapsan por el desmayo de autoficciones que nadie duda y que casi diario rozamos. Cacarear en la abyecta ventana de la noche de mi iris derecho. Masturbarse en la profunda sin razón que los demás arguyen como vida o tal vez renacer en la viscosidad de los sexos tibios y hermosos. Penetrar los insectos con el oído y mirar hacia la profundidad de algo plano, infinito.

6

En la panza de la nausea y el vómito de la nada (o el texto adornado por algunas de sus o’s)


ooooO OooooooO Ooooo
ooooooooooooOoooooooooooo
o oo oo OO ooo ooo ooo OO ooo oo o
.. ooooOooo oo o o oo oooOoooo0000000..
ooooO... ... .Reventándme más que reventarns, ahí estábams queriend derretir la luna, . ... ...Ooooo
. : ... tds enloquecids pr verns derretirns (...y la luna n l hacía). ... : .
oooo : o La explsi´n de éxtasis y alegría n se ha cnsumad, n cre pder distinguir desde cuand inici est, o : oooo
o o o hasta la idea de inici parece imposible ahra, cm si quisiera cncer y vivir la vida de este univers. o o o
o o O Ahra en mi universo derretid y expltad, O o o
... . : quemad y dañad pr el éxtasis y la alegría que en uns minuts (si es que ls minuts existen) : . ...
terminará condensándose en confusión de espaci y cuerps,
td terminara siend la misma masa
aparentemente rgánica (per n, est y algunas tras csas sn plásticas)
n se que hacer ni en que pensar en mí,
entnces en mi deriva decio inventarme la muerte y una muerte llena de v´mit e incnsciencia,
llena de ignracía cnsciente (parad´jic ¿n?)
cn su final feliz que terminará en ese espaci níric llen de abulia (mi madre y naci´n).
Ahra tirad, desechad, semi estert´ric envuelt en más desech cn bilis
sonrí a ls que pasan y me ven, les grit una indiferencía y me revuelc en l que parece indiferencia y me acuest cn la nche.

7

¿Te gustan los bosques verdad?

Esta noche deseo ver llover y oler eso que se produce cuando llueve, y quisiera verte en medio de ese lugar (cualquiera, eso no importa o tal vez si, te gustan los bosques [¿no?]) ese lugar, un bosque enormemente verde y oloroso de verdes y tierra y más vida que tú podrías inventar y este lugar solo te pide que lo goces, bueno, ahí deberías de estar vestida de rojo (contrastando) y tal vez gozando y yo viendo y tal vez gozando, tal vez te confundas con ese olor que produce la lluvia sobre el bosque inmensamente verde (porque te gustan los bosques [¿verdad?]). Estando confundida y contrastante ahora yo juego a no verte por que se que me ves, ¿o no?, no importa me gusta creer que me ves y que jugamos a eso de vernos sin que sepamos que nos vemos pero sabemos que jugamos a vernos. Yo soplo y tu lo sientes en la nuca, o en el codo, o solo sonríes o me ignoras o no sabes que hacer y dudas y yo no sé que decir (nunca sé que decir) y tu no dices nada no sé por qué, pero sigues parada, confundiéndote y contrastada y yo, yo solo te veo.

8

EXPLOTO y lloro y bailo y nazco y no muero... y crecen en mi cosas y lloran y nacen y mueren y bailan y no importa.
Y creo y mato y creo y no importa. Y quiero matar y quiero morir y quiero hacer y no quiero nada y quiero todo. Y no sé, quisiera abarcar tantas experiencias y esencias... y no sé, no hago nada... y no sé ya no quiero nada...

9

Una buena analogía de lo que tal vez no soy

Una buena analogía de lo que tal vez no soy: Afrodita bailando cumbias con uniforme de chef, en una playa sin sal. Un atardecer morado-lila-azul-negro(de muerte) en un estado etílico (de whiskey, chelas y un vodka lisérgico) entre nebulosas de humo de incienso, mariguana y tabaco, recitando palabras al azar que parecen algún poema. Acompañado de marmotas bailando coreografías de N sync, también está Marx rezando canciones judias-paganas y junto a él está Stravinsky vestido de neglille dándole nalgadas (super sexy) a Ian Curtis (super llorón), y éste solo llora y llora (con sus lagrimas hay gatos que acarrean cubetas para que Rimbaud se las inyecte y así volar a la luna que ni es de queso, ni es un satélite sino es una manzana verde podrida). Y dentro de Rimbaud está un  plátano haciendo malabares mientras es visto por mil millones de payasos de todas edades, razas y especies, nadie le aplaude más que un caracol confundido por que cree que el espectáculo es todo esto que pasa dentro de Rimbaud, pero ni modo el choca cuando llega a la manzana podrida y esto nunca nadie sabrá que existió. Tal vez y solo talvez la manzana pero esa manzana no sabe hablar, así es que la tengo que omitir... Fin (la verdad nunca hay fin)

10

No sé

Algo, hay algo, o no sé si sea la ausencia de otra cosa. Pero creo que hay algo, dentro-afuera. No sé. Siento que exploto, quiero explotar o me explotan, no sé. No quiero, algo se expande dentro, si quiero, no solo algo, muchas cosas, violetas, hipopótamos, sangre, miedos, terremotos, volcanes, pintura, letras, chocolates, café, sobre todo música. Creo que esto no pasa. Solo estoy perdido en mi lenguaje, en su lenguaje y también en el nuestro.

11

Mi utopía:



12

Deberíamos de llorar por el hecho de que podemos llorar.

13

Últimamente busco escapes, ya sabes esas fugas del ego, busco una empatía a cualquier cosa, a veces llego transmigrarme a lo otro, lo que sea, aquí y allá, no sé a que se deba, creo que ese es mi único conflicto ahora,  es por eso que en este momento, con símbolos que representas ideas abstractas de lo cognoscible trato de transmigrar a esto, si regresara hace unos minutos en el tiempo lo hubiera llamado "un texto" o "algún texto" ahora soy yo pero después no. Ahora heme aquí con mí forma de existir tan llena de no sé que tanto.

14

Simplemente este momento

Me imagino sentado en mí silla de rutina, me imagino envuelto en la noche (en realidad no busco nada de la noche simplemente me gusta estar ahí). En realidad lo hago pero me imagino que imagino lo que hago pero termino no imaginando lo que imaginaba. Esta paradoja termina en una ola que choca y explota en el olvido, ahora me dedico a encontrar algo, una minúscula parte en cualquier cosa, en todo, cavando algo, lo que sea. Por fin toco con la punta de la lengua una imaginación mía muy nocturna y cálida, mientras esto se expande en mí, fuera de la habitación los árboles efervescen, como estertores de olas. Sigo sentado sintiendo el viento que entra por la ventana, mi sangre fluye y fluye, sístole diástole, sístole diástole, sístole diástole. Mi cuerpo parece inmutable, pero en medio de mi pecho hay algo, un abismo que arde, no sé si lo produce ese sonido efervescente de los árboles, el viento o es simplemente este momento. Pero no, mi cuerpo no es inmutable, se mueve a un ritmo que no puedo llegar a abstraer, parece que hay algo que repta entre mi piel, no sé si es viento que se ha colado por mis poros o memorias mutadas en telarañas vibrantes. Desde este momento noto que todo en mí cambia, ahora esto que creí como mi piel no es mas que olvido, todo se convierte en olvido, pero olvido lo que creí olvidar y sigo en ese estado inmutable con el cuerpo como mercurio, como chocolate caliente, como humo de incienso en la oscuridad, no se ve, pero ¿ahí está?, ¿ahí estaré? creo que sí pero solo como olvido, pero no solo queda en el olvido sino que este olvido construye y destruye... no sé de que hablo, no sé que pasa.

14


Opjo

¿Opjo?


ojo y piojo.

15

Creo que si me pierden de vista
algún día me escapare por la ventana

16

Buscándome en las esquinas como si fueran espejos.

17

Realmente me desvanezco, realmente lo hago. Estoy desapareciendo, pero observo, nunca dejaré de hacerlo, es lo que siempre hice y seguiré haciendo. Siento que no muero pero desaparezco.


18

Quisiera ser lenguaje y penetrar el cosmos (lo cognoscible)

19

Hay un abismo en mi centro, que fluórese en silencio; que no quiere nada, pero que tiene todo.

20

Tengo todas las dudas de la humanidad... tengo todas las mentiras como respuesta... me tengo...

21

Su nombre lo tengo esculpido hipodérmicamente, con aroma a saliva dentro de sus tangentes y con caricias en sus vértices y una difuminación de sus miradas paralelas con los ciclos de la luna. No es sólo su nombre, sino su ego representado por signos hipodérmicos...

22

Hoy tengo ganas de gritarle a un templo, de violar alguna blanquísima y sagrada madona, de derrochar orines etílicos en un manantial, de vomitar en comida gourmet, de sobornar íconos religiosos con el placer carnal, de contaminar a la juventud con ideales libertinos para llegar a una renovación por medio de la autodestrucción, de arrasar a ancestrales dogmas que son pilares en nuestro estilo de vida monótono y que hacen que nuestro evolucionar parezca solo una marcha en circulo. Hoy quiero llegar a un hedonismo paroxista, como si desplumara a un quetzal y formara alas para liberarme, y ser tan ambicioso que las alas se esfumaran y un abismo de remordimientos me devorara…  supongo que en el fondo hay una gran belleza, la cual nunca he conocido, pero talvez conozca…

23

La noche se filtra y escurre por mi ventana
La luna ruge como si estuviera satisfecha de la hazaña
Yo envuelto en mis vísceras floto, tratando de navegar en la inverosímil noche que ha tomado mi habitación
Nadie quiere entrar, grito y grito, pero todos temen que también me hayan tomado
Ahora solo me sumerjo entre lagartos mimetizados en noche
Se podría decir que estoy solo por que ellos nunca hablan.

24

Tu desaparición es la deicidia definitiva a mí, tú Dios admirador. Acaso aun no te has dado cuenta que soy el único que sabe de tu existencia divina, sin mí desapareces en la totalidad dejando de ser foco de admiración, sin mí tu vida deja de ser vida y se torna en una secuela monótona y predecible.

25

Haré un monumento a tu persona con toda la materia oscura y moldeable que se produce en mis ojos  y boca cuando estas ausente.

26

Hoy lloré

Y si las lagrimas absorbieran la esencia de las cosas, trataría de juntar y acumular todas las que he derrochado  y contaminaría un lago con este magma de clímax sentimentales hasta llenarlo a tope, hasta que el lago grite “¡no más!”, entonces me sentaría y pensaría, he ahí la verdadera vida; por lo que vale la pena morir o vivir

27

Por Omar Aguilar.

jueves, 12 de julio de 2012

El sudor se ha derramado,
la cabeza no cesa de escurrir,
todo pensamiento es lavado,
nada puede pensar u ocurrir.

Pienso que soy existente,
existo para ser pensante,
pero me rebasa lo que pienso.
Otros me piensan existente,
algunos existen pensando,
pero yo, huyo del sudor derramado.

Enajenado, el porvenir se presenta
recorriendo cada parte de lo rebasado,
mi pensamiento se ha emparejado,
el tiempo alcanza lo eterno,
no hay lugar para no estar,
todo queda extinto de sí mismo,
pero por algo no puedo continuar,
es hora de irme, en un respiro se va,
solo he despertado, es hora de andar.

miércoles, 11 de julio de 2012

Es la violencia
Cierto término que enmudece de vez en cuando
Acciones de indecencia

Corrían hacia nosotros,
Con una luz muy tenue
Que acababa en explosiones

Explosiones que apagaban
Sentidos despalabrando cabezas

No hace falta recordar
Descansos obligados
Que bajo árboles frondosos
Llamas de auxilio
Extinguían nuestro cantar

Por Tía Nat.