martes, 9 de abril de 2013

Hacia ti.

Camino, doy un paso tras otro;
no permito que la impaciencia
de los que pasan a mi lado, me atrape;
voy sin prisa.

Me hundo en el espacio,
tengo el tiempo que yo quiero;
disfruto del sol que me ilumina
y del viento suave que alborota mis cabellos.
Voy paciente a tu encuentro.

Observo todo y a todos, sus expresiones me intrigan;
quiero algo que contarte, pienso que mi trayecto
te puede resultar interesante.

Llego, con mis ojitos brillosos
los que te atraparon
desde el primer momento que te miraron.
Me acerco, poco a poco
y olvido quien soy, de donde vengo;
pero no olvido a donde voy…
Me dirijo hacia ti.
 
Por Arai G.
 

lunes, 8 de abril de 2013

CARTA PRIMERA


¿Por qué no terminamos de una vez con lo que nunca comenzamos? Si ya son muchas las pruebas que no superamos, y si sirviendo tanto así, nunca pudimos suspirar sintiendo los aires del amor. ¿Por qué nos dejamos llevar por ese mar de sentimientos, que a primera vista parecían enervantes; y después fueron la peor catástrofe del mundo? Eso, mi amor, es lo que nunca comprendimos. ¿Por qué no dijimos no desde la primera vez? Tan fácil que parecía, azul de mis días, luna de mis noches. No comprendés que la vida, si no es para vivirse, no es para dos. Tal vez presumimos de saber lo que hacíamos; tal vez nos jactamos de amarnos mutuamente. Pero al final comprendimos, que las cosas hermosas, no eran para nosotros. Vos fuiste siempre tan auténtica, mientras que yo, solía ser el ser menos flexible de la Tierra. ¿Cuál fue mi atrevimiento? pregúntome siempre. ¿Qué fue de lo que no nos percatamos? Si siendo la vida tan bella, ¿Por qué escogimos tergiversarla de forma tal? La respuesta la tenés vos. Aunque vos, tan fresca siempre fuiste, me engañabas todo el tiempo, pero no duró mucho nuestro juego. ¿Por qué jugar un juego, cuando nunca tuvimos las instrucciones? Mi dulce bien, esta carta, aunque triste en sus líneas, no es más que la pauta, de lo que mi corazón teje, queriendo evadir la verdad de nuestro error. ¿Podremos amarnos siempre? ¿Podremos amarnos, tanto? ¿Por qué es que te veo en mi mente, pasando por un jardín paradisíaco, cantando los valses que te compuse? Será el tiempo quién me lo diga. ¿Será que te cansaste de bailarlos? Oh, cruel destino, ¿Por qué me quitás la fortuna déste amor? Era exquisito el sabor de tenernos siempre juntos, mi amor, la más bella de mis melodías. Cerramos las puertas, aunque sintiéramos lo mismo. Dejamos al destino sufrir a nuestros pasos, ya que nuestros pasos, no quisieron sufrir con el destino. Y ahora que caminamos, siempre juntos mas distantes, planeo hacerte esta confesión. Yo un día te amé tanto, que a la vida transgredí. Te quise tanto y te veía mía que solo me redargüí. Más ahora, dejáme que te diga, que cómo te amo ahora, nunca he querido. Sos la luz de mis días, y la memoria de mi mente. Sos los ojos de mi alma, y los oídos de mi corazón. Mas más aún, sos vuestra piel, pegada a mi piel. Y yo sé que para vos, también soy yo, tan inmenso como el mar, tan grande como el cielo. También sé, que vos me querés con la misma intensidad, con que he descrito mi amor aquí. Eran tan penados mis días antes de conocerte. Después mi vida se transformó, vos la llenaste de color y de alegrías. Todo recobró la luz para mí. Y vivía pegado a tu memoria cuando no estabas conmigo. Solía caminar por las calles, lloviendo, nubladas, porque la lluvia me evocaba tu recuerdo. Y quería, y deseaba, que estuvieras junto a mí; ay, cómo anhelaba, estrecharte entre mis brazos, y fundirme en tu ser. Todo el tiempo, respiraba yo tu aroma; escribía tu nombre en todos lados; en el periódico mientras leía, en el mantel mientras comía, en mis poemas cuando escribía…Eras todo para mí, mis ilusiones, mis esperanzas, mi mundo entero. Pero después, la suerte cambió, y habéme aquí. Muerto, con este amor que no me deja respirar. Con este ardiente anhelo que calcina mis entrañas. Con esta suerte que se clava entre mis venas. Mis penas, mis tristezas. Pero no se aparta como siempre tu recuerdo de mis obras. Pero después, nos dimos cuenta, que la historia había terminado, sin antes comenzar. Y yo sé que vos también, me veías hasta en sueños. Siempre alegre te encontraban, y cuando te preguntaban, que por qué esa alegría, les contestabas: es que lo amo mucho, es el mundo para mí, es la estrella más lejana, que en deseos yo pedí. Y seguías caminando. Vos bien sabés que nunca recordabas el nombre de tus pacientes, por estar pensando en mí en vuestras consultas. Y si llovía, te preocupabas por mí si no volvía. ¿Recordás ahora? ¿Cuánto nos quisimos? ¿Te acordás de aquellas promesas que nos jurábamos? ¡Cómo olvidar aquellas tiernas palabras, que proferíamos, y protegíamos contra todos! Ay, aquellas tardes en la plaza. Esta añoranza que ahora mitiga lo que fue ese momento. ¿Por qué tuvimos que haber sido tan diferentes? Pues nuestro destino ya estaba marcado. Ya estaba nuestro azar prescrito por nuestras acciones, por nuestros actos. Pero no fue hasta el acto final, que se dictó la sentencia para este sentimiento que despertó en nosotros no hace tanto tiempo, ni hace tan poco. Mejor no recordar malos pasajes de aquélla ópera que fue nuestra historia. Pero aquí, en la distancia, no creás que te has ido de mi vida, seguís tan presente como antes, o más. Y no dejo de reprocharme, ni reprocharle al destino haber dejao quésto se haya dado. Fue la situación, y no podíamos hacer nada al respecto. Aún sigo lamentándome, pues era intacto y puro esto que hubo entre los dos. Es que bien lo sabés, yo era un volcán contenido en una roca, y vos eras una roca brincando por la lava de un volcán. Siempre estabas como un mar a media tormenta. Y yo como un bloque de mármol. Pues, para qué ya me atormento, si sintiendo esto que siento sin poder estar juntos, es suficiente infierno para mí. Ha sido el calvario que agobia las horas de vida que me quedan, que por desgracia, son muchas. Y sabé que este dolor que siento, con todo respeto, ni vuestra profesión me lo cura. Cada vez que recuerdo aquellas travesías por el mar, vuelvo a vivir el tenerte frente a mí, el decirte que siempre sería vuestro, y vos siempre serías mía. Y así ha sido hasta la fecha, la tragedia es, que ni yo siendo vuestro estoy con vos, ni vos siendo mía podés estar conmigo. Y es que río a veces, y a veces lloro en tu retrato, te acordás, aquél que me diste como sello dése pacto. Ese retrato donde salís de tres años, tan hermosa siempre vos; vuestros ojitos siempre vivos, atentos, con ese color verde e inigualable; tu nariz que apenas y se distinguía; los labios, queran como una cereza que apenas se asomaba del árbol, como la flor que apenas florecía; vuestra tez, tan pura y diáfana, blanca y anacarada, como la más bella de las perlas; y tu cabello, tan brillante, y el corte que te tenían, se veían hermosos en el retrato tus rizos espesos y más dorados que el sol. Cómo no enamorarme de aquélla pequeña, que inocente y tierna, con su paletita y con su esclava, veía hacia mis ojos desde ese trozo de papel. ¿Te acordás, que me quedé pasmado viéndola por más de quince minutos? Y en pago por el detalle, una cena te esperaba. Ay, aquella velada, tan llena de suspiros y miradas que se entrecruzaban en el telar del amor. Sabés, sigo teniendo ese retrato junto a mí. Sírveme de inspiración en mis poemas cuando no estoy inspirado. Y la luna me exige que escriba. Cuando la noche llora, me acuerdo de vos. Y recuerdo tu voz a través de tus labios susurrando en mis oídos, unas palabras suaves que apenas y se percibían. Me decías cuán especial era yo para vos. Pero esos tiempos se terminaron, tras la cruda realidad, ésta suerte no me deja vivir en paz. Y por eso te escribo, para recordar de alguna forma, y no te extrañe que sí te dé a leer estas cartas, porque espero sean varias, aunque sea en mi lecho de muerte.


Cuidáte mucho luz de mis días y luna de mis noches.


                          Hernán Sicilia (16)

domingo, 7 de abril de 2013

PIES JODIDOS


Forrado de tela
Apretado por algodón
Cómo aprietan los calcetines
Apretados como un condón

No sin duda me duelen
No hay cuestión del dolor
Ganas dan de vestir otro color
Puesto que dulcemente, huelen

De tanto caminar
Mis pies se ven muy coloridos
Y es por eso que escribo
Una oda  a mis pies jodidos

viernes, 5 de abril de 2013

De día a la vida


Aquellos sinuosos modos de cuando escuchando esa canción tuya te encuentras. Tal canción con cual no puedes detener llanto alguno –aún sólo dentro-. Aquellos modos andando me llevan esta noche, luego de beber un tanto mucho.

No lo sé de cierto, pero nosotros andamos siempre en busca de amor. Algunos encontramos su llegada lo bastante distante para, más allá de la inexistencia de la vida tal cual es, percibir. La vida como, tal vez, habría de ser.
Algunos encontramos el sentido de vida en algún lugar intermedio del evento y la palabra. A veces encontramos pequeñas chispas en risas, juegos, roces de mano, comunicación. Pero nunca siendo suficiente, escondemos el lento paso con prisa hacia las palabras cual único recurso que perdura. El único y último modo de confidencia con alguien, con ustedes, lectores. Porque, probablemente nunca lleguemos a notarlos siendo mientras leen. Porque, probablemente sólo encontremos al amor viajando con distancia por doquier, hacia lugares que podremos haber vislumbrado, pero jamás alcanzado.
Así que, sí. Bebí un tanto mucho sólo para encontrar camino. No encuentro amor. La familia ha sido siempre otro viaje del amor al que invitada no he sido. Y, en mi búsqueda, he muchos errores cometido con ilusorios amores, provocando e induciendo ilusorios sentidos.  
Bebí un tanto mucho. Esperé, busqué un tanto mucho. Nunca encontré un tanto poco, tal cual el alcohol se diluye tan pronto. Tal vez la cirrosis me alcance antes. Tal vez, entonces sea capaz de olvidar el daño suyo y de sus manos. De su cuerpo y mi cuerpo tan a su alcance, de tres años. De su cuerpo y sus manos que tomaron mi hogar y me desecharon. De sus manos y cuerpo que lo transformaron todo, ubicándolo a él cual elegido de protección y… amor.
Tal vez tan sólo despierte un día de todo esto, encontrando una no tan distanciada vida del hogar en todo.
Tal vez encontraré amor en pequeñas chispas de risas, juegos, roces de mano y comunicación sin la inutilidad coexistente. Hasta entonces, agradezco a ustedes dejar esconder mi lento paso con prisa. Agradezco a ustedes ser parte de mi único y último modo de confidencia con alguien.
Porque, probablemente, nunca podré notarlos ser mientras leen.
Porque, probablemente, sólo encuentre al amor viajando con distancia por doquier, hacia lugares que podré haber vislumbrado, pero jamás alcanzado.

Por Lucie Labra.

jueves, 4 de abril de 2013

That love

Those ways when you are listening to that crush song of yours and you are not able to stop crying -even just on the inside-, are the ones filling me up tonight after drinking a little too much.
I don’t know how, but us human beings are always searching for love. Some of us find its arrival far enough to believe the inexistence of life as it is. Life as it should, maybe, be.
Some of us find life’s sense between events and words. Sometimes finding little sparkles on laughs, plays, handshakes, hugs, communication. But never being enough, we run into words as the only resource we actually have. The only and last resource of confidence with someone, with you, readers. Because, probably we’ll never get to see you being something while reading us. Because, probably we just find love riding with distance everywhere; to places we may have seen, but not introduced ourselves.
So, yeah, I drank a little too much just to find something more to carry on.
I can’t find love. Family has always been just another part of love’s journey I ‘m never invited to.  And, on my search, I had made so many mistakes with lovers, like making myself feel love. Pushing myself to feel any kind of thing, just in order to receive some any kind of things.
I drank a little too much.  I’ve waited, searched a little too much. Never found something, just like alcohol does too. Maybe cirrhosis will find its way earlier to me.  Maybe, then, I’d be able to forget his damage, his hands and body. His body, and the three year-old mine. Maybe I’ll be able to forget his body’s hands that -so quickly, so fast- took my home throwing me away. Maybe, I’ll be able to forget his body and hands that changed it everything, placing him like the chosen one for protection and… love.
Maybe I will just wake up one day from all this, finding a not homeless life in everything.
Maybe I’ll find love in little sparkles on laughs, plays, handshakes, hugs and communication without finding it so useless.
Till then, thank you for letting me run into words as the ultimate resource. Thank you all for being part of it. Because, probably, I’ll never get to see you all being something while reading me.
Because, probably I just find love riding with distance everywhere; to places I may have seen, but not have introduced myself.


Por Lucie Labra.

lunes, 1 de abril de 2013

UN ÁRBOL APENAS


Me deshojo cual árbol en otoño

y mis flores se queman y marchitan
con el infame soplo del invierno.

De mi boca salen pájaros en desbandada,
prestos a tocar el cielo;
ligeros, abismales, liberados:
parvada de susurros y silencios.

Y en los pocos nidos que en mis ramas restan
habitan la espera y el reposo.

A veces siento que mi tronco es hueco
que ya no sube el agua por mis celdas,
o que el sol es un copo diminuto.

Y así, sin agua, ni hojas,
sin pétalos, ni pájaros,
un rizo hirsuto apenas,
donde el sol no hace ya florecer la primavera,
donde ya sólo mora la quietud,

¿seré ese árbol todavía?


                   Hernán Sicilia (23)

miércoles, 27 de marzo de 2013

Más bien lúgubre

Cambiemos la espera por la acción
Y rompamos el verbo actuar,
Pues parece que peleamos con libros
Y hablamos con puñetazos.

Deconstruir un cic(e)lo fijo
Que desde un espacio no nos cubre
Pues no es nada lo que exijo
(Pedir imperiosamente
algo a lo que se tiene derecho)


Mas si las palabras que se esconden
Y patrañas que nos ponen
en un estado más bien lúgubre...

Por Sebastián González de León .