miércoles, 18 de abril de 2012

Temor a ti.





Quisiera mirarte y reflectarme en

ti, para saber que existo en tu realidad

pero sé que nunca la veré y de consuelo

me sirve saber que nadie es idóneo de hacerlo.

Es como despertar de un sueño que aún no termina,

pues todo se hace innegable cuando me veo;

atado a tu recuerdo me encuentro,

en mis pensamientos ávidos de construir

tu esencia plaga las ganas de hacerlo,  

te conviertes en ente que me estremece,

porque en un momento todo puede esfumarse,

convirtiendo lo nuestro en ofusca razón, 

pero me protejo pensando en lo perecedero de la vida,

dejando el silencio basto de actuar en lo que alguna vez fuimos.

martes, 17 de abril de 2012

Yo también te quiero


Me gustaría poder mentirte, como tantas otras veces lo he hecho, para escaparme de aquella pesada mirada tuya que condena con el peso de mil suelas, y así surjan de la nada un par de risillas tontas con las que espero me perdones absolutamente todo. Pero no; el inmenso acervo de mentiras que poseo (el cual alguna vez consideré infinito) se me ha agotado con el transcurrir de los años, por lo cual hoy he optado por una salida que si bien no es tan elegante sí es más efectiva y más degradante: la verdad. Me mantendré fiel a los hechos y te los expondré sin inútiles rodeos, sin miedos, como aquel que habla con la autoridad de la pesadumbre justificada y se entrega a su verdugo con el pecho bien erguido, esperando únicamente el correspondiente mas no justo castigo. Así me mostraré ante ti para que no tengas otra opción (tal vez después de un par de reproches) que sentir lástima por mi persona y no sólo me disculpes por mis miles de estúpidas faltas sobre las que me vi obligado por necesidad a incidir, sino para que me pidas perdón por haber sido tan dura, tan incomprensiva, tan falta de tacto. Perdóname por haber sido una ciega y no darme cuenta de tus múltiples problemas que te llevan a actuar como lo has hecho, me dirás mientras que con lágrimas corriéndote por el rostro, te me entregarás sin tregua para encontrar refugio en mi pecho.

Más tarde me gustaría ir por un helado.

Por Alonso Pi

lunes, 16 de abril de 2012

Historias de Jardín.

Los niños son esos seres diminutos y frágiles que andan dando vueltas por el patio de la casa y ensucian los sillones con plastilina y mocos. Caminan de un lado a otro con sus pasos torpes e intermitentes buscando aventuras diversas en la inmensidad del jardín. Cuando de la nada se les aparece la criatura misteriosa, el ser enigmático que todo crío quiere conocer. Se acercan tambaleantes, inseguros, hasta que arriban a la esquina del jardín donde crecen los geranios, y admiran con asombro a los animales de seis patas coloradas y cabeza espacial.

Después de unos instantes pierden el miedo a lo desconocido y como buen ente humano comienzan a pisotear despiadadamente a las criaturas que corren despavoridas de un lado a otro buscando salvación sin encontrarla. Pobre Formicinae, vienes al mundo a ser aplastada por los vástagos de  entidades gigantescas con complejo de superioridad y de grandeza. Nunca te fíes de un humano. Menos de los que aparentan ternura y delicadeza.


Por Alan Santos.

domingo, 15 de abril de 2012

La verdad equívoca te la digo

Diluidas melodías compactan nuestros sentidos raramente transformados. 
Me preguntas: "¿qué sucede?" La verdad equívoca te la digo.
Vamos, ven conmigo a donde paralelas realidades esperando están.
Te propongo suponer vivir en aquel alterno mundo de realidades compuestas, complejas.
Aquel, sí, aquel mundo cual retenidos nos mantiene desde el día que nos conocimos. Éramos tan pequeños, 
mas aún, la vida nos escapó hacia aquel espacio relativo, carente medido al tiempo. Sin miedo, vamos juntos. Allá nos hemos 
encontrado ya. 

Supón que, aquel opuesto paradero incapaz de vislumbrar nos espera. 
Supón que, aquellos, nosotros, estaremos esperándonos también. 
Supón que, al mirarnos, igual nos fundiremos en eterna alegría
solemne, insabora.

Ven, vamos, ven. 
Aquí ya no estamos.
Hace falta sólo percatarnos del turbulento sonido 
rodeándonos,
hacia la cumbre,
hacia lo eterno.

Por Lucía Labra.

jueves, 12 de abril de 2012

Aullido Absurdo

El sonido entra

La cascada de jade se estira

La forma toca
El trazo se remarca

El color permea
Respiran los sentidos

El aroma se despierta
Y sólo queda esto, sobre todas las cosas. 

Los trenes llegan aquí
De aquí salen los recuerdos
De aquella sal que se adhiere a las rocas. 

De lo único que es cierto; aquello que no tiene límites. 

Lo que no saluda ni se despide
Lo que no acostumbras
La espontánea caricia
La roca al final del peñasco.

El beso blanco del amante cuerdo
La sonrisa elegante detrás del cigarro
Una duda que te asalta para que no duermas,
Aquel gesto noble que te quita el sueño.

Sentir por dentro al sol, incendiándote la cara
Cuando el cuerpo muere, el alma aúlla, 
Toca la piel quemada del cielo razo 
Se sumerge en la cascada de jade que une al mar con el cielo, 
Y de ahí respira tu mirada. 

Venenoso arte
de Venus
Verdor 
de 
verdes
ojos 
verdes.

Por Elu.

miércoles, 11 de abril de 2012

Espero el momento.



Es inexcusable la muerte,
es el descanso eterno del alma,
fundiéndose con el universo,
es representada con tantos sentimientos humanos.

Siento dolor por tu ausencia,
honro con mis palabras a tu memoria,
alimento mi ser con tu recuerdo
y cuando quiero verte o hablarte,
te busco en mis pensamientos.

La muerte no discrimina,
cuando llega es hora de partir con ella,
toma lo que te prestó la vida,
es un ciclo natural de equilibrio,
lo comprendo, 
y espero con paciencia el momento de hacerte compañía,
amiga mía.

Dedicado a Ana Karen Gonzáles Mayorga.
 Q.E.P.D.

martes, 10 de abril de 2012

Vírgenes

I
Es difícil un mundo virgen
Incierto, tramposo
Para un iluso,
Que desilusione
Lo que es y no es acto.

Es el mundo de calle
Que desaparece y se pierde
Es el niño perdido,
Un Yo perdido.

Es conocer lo inconocible,
Lo triste extinguido 
Y lo alegre esfumado
Por lo virgen que pudo haber sido.

¡Emociona, aterroriza!
Y sin duda
Contruye algo nuevo, nosotros
Que necesariamente implica
La destrucción del uno convirtiendo
por un nuevo yo desvirgado. 

II
Se está perdido en unas calles
Calles con caminos, con destinos
O quizás no...
Algunos son oscuros
Algunos nos van a callar
Otros matarán las mentes
Varios soltarán el corazón

Quizás agarre una vela
Y otra que alumbre
Quizás sea mi destino,
o no...

III
Pero yo estoy solo
Y no hay vela para mi

La vela se apaga
Conmigo, contigo
y con nosotros

De nuevo es la ocuridad
Lo que orienta,
No las sombras
Que caen de la luz
Ni los caminos con destino.

Es tramposo un mundo incierto
Es difícil para un virgen.
Por Sebastián González de León y León.