jueves, 24 de mayo de 2012

Intento

Intento detener el tiempo, alejar las sombras.
Grandes, tus ojos siguen retumbando en mis oídos,
Porque me hablaban, estoy segura de que hablaban;
El problema era entenderlos, consumir su mensaje en la hoguera de mi alma.

Intento detener el tiempo, porque los segundos no me alcanzan.
Miro en el silencio la condena de tu ausencia,
Cargo cada noche la pesada culpa de mi corazón frío;
Y es que ya no sé si he muerto, o si es que todavía vivo.

Cada  respiro indica que camino contra el viento,
Duele el pecho cuando entra el aire, duele el pecho por hastío;
Hastío por  la ligereza de mis labios, por la facilidad de mi figura.

Intento detener el tiempo, para no prestar mi corazón con intereses,
Para no pedir más pruebas del pasado que justifiquen mi locura permanente,
Para retener tus besos mientras me ames, mientras soportes la aspereza de mis manos,
Para hacerle comprender a mis instintos que tus labios no significan una noche.

No puedo jurar quererte en fortuna y en desgracia,  de aquí al infinito, ni más cerca,
Porque mi cuerpo que vuela hoy sobre la luna, quema mañana sus alas donde el sol.
Perdona éste corazón que puede pertenecerle a unos ojos que le ignoran,
Perdóname de antemano. Yo no sé qué pueda ser de mí, ni mañana, ni ahora mismo.

Intenté detener el tiempo,  pero no alcancé nunca mi objetivo…



Por Alejandra Sánchez.

Solo busca uno.



Se expresa al hacer algo tuyo,

quererlo es hacer un pequeño gesto,

viene la satisfacción producida por lo anhelado,

significa firme proposición de blanco recuerdo

que inunda la plagada mente alborotada,

seguir lo que has domado y has adoptado

hace cambio a razón de éxtasis profundo

plagado de caminos ofuscados. 




Tal es tu percibir nublado que puede

volver todo gran hoyo obscuro,

y produce inmerso desarreglo en ello,

pero todo es real mientras viva y exista,

entonces has conocido la opulencia de un deseo,

ahora solo busca otro nuevo.



martes, 22 de mayo de 2012

El periódico de la semana




Noticia de ayer.


Las autoridades mexicanas han hallado los 14 cadáveres de los últimos unicornios del mundo descuartizados en el interior de una camioneta abandonada en una importante avenida de la ciudad de México, ubicada en el estado de Tamaulipas (noreste), según han informado la Procuraduría General de Justicia (PGJ) y la Secretaría de Seguridad Pública (SSP).
El fiscal encargado de la investigación ha indicado que las víctimas son 14 unicornios de con cuernos de entre 30 y 35 centímetros, de diversos colores cuyos cuerpos estaban descuartizados y envueltos en bolsas negras en el interior de una Chrysler Voyager de 1996.
Al parecer, en los alrededores de la camioneta había un mensaje en el que una organización criminal reivindica la autoría de la matanza, aunque las autoridades mexicanas no han dicho cuál, apunta el diario.
El hallazgo de produjo alrededor de las 19.30 horas del martes (2.30 horas de la madrugada del miércoles en España), cuando las fuerzas de seguridad recibieron una llamada que alertaba de la ubicación de una camioneta sin matrículas en la calle Maclovio Herrera, entre las avenidas Guerrero y Juárez.
Tras el aviso, efectivos de la Secretaría de Defensa, de la Policía Ministerial, del Ministerio Público y de la Unidad de Servicios Periciales se trasladaron al lugar de los hechos, donde ya han comenzado las investigaciones.

Noticia de antier
Las autoridades mexicanas han encontrado cinco cadáveres de magos viejos y barbones mutilados y una manta con un mensaje del crimen organizado en la colonia 10 de Abril de la ciudad de Culiacán, ubicada en el estado de Sinaloa, en el oeste del país.
Los cuerpos pertenecen a cinco viejos identificados como Merlín, Melchor, Gaspar, Baltasar y Gandalf que al parecer fueron secuestrados el pasado domingo por un grupo de hombres armados en una tienda de varitas mágicas.
La Procuraduría General de Justicia (PGJ) ha revelado que las cabezas, las manos y las piernas estaban separadas de los cuerpos y que en ellos había signos de violencia, por lo que se cree que fueron golpeados.
A unos metros de los cadáveres, los uniformados han encontrado una manta colgada de la valla de un colegio de primaria con un mensaje que parece estar elaborado y dirigido a organizaciones criminales, así como la cabeza de Harry Poter, informa el diario 'El Universal'.

Noticia antiantier
La Secretaría de la Defensa Nacional de México ha informado de la captura de 'El Peter Paz', presunto integrante de la banda delictiva 'Los Ziempre jamás' que está señalado como uno de los autores de la ejecución de las 26 hadas cuyos cadáveres fueron hallados en noviembre de 2011 en los alrededores del monumento Arcos del Milenio, en la ciudad de Guadalajara (oeste).
'El Peter Paz', fue detenido junto con otros dos hombres el 18 de marzo pasado en la población de Charcas, y tras varias indagaciones, fue identificado como presunto miembro de Los Ziempre jamás y copartícipe de la matanza de los 26 al lado de Doña Marta, alias ‘El hada Madrina’, jefa del grupo criminal El deseo', según han informado las autoridades mediante un comunicado citado por el diario local 'El de Aquí'.
El detenido está vinculado con diversos hechos delictivos cometidos en las ciudades de Oaxaca, San Luis Potosí y Jalisco, y también pertenece al grupo que asesinó al agente de la Oficina de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos, Jaime Zapata, en febrero de 2011.
En 2009, Peter Paz fue detenido en Oaxaca con tres cómplices y fue internado en el penal de Ixcotel, de donde intentó fugarse, por lo que posteriormente fue trasladado al Centro Federal de Readaptación Social Dos en Puente Grande, Jalisco, una cárcel de máxima seguridad.

Encabezado de mañana    
Mueren doce policías que investigaban el hallazgo de diez cabezas de duende encereleadas en México


Por Alberto Cabrero.

lunes, 21 de mayo de 2012

Deficiencias de los servicios públicos.


Los habitantes de la pequeña comunidad de Villa Cruz se encuentran inconformes con la prestación de servicios públicos por parte del gobierno. La empresa telefónica no brinda el servicio de telefonía fija de manera adecuada y en su lugar, sólo se escuchan canciones de John Coltraine sonando al momento que alguien descuelga la bocina. El agua potable no llega con regularidad al suburbio, y en ocasiones, mientras las señoras orondas se dan baños prolongados y míticos, de la regadera escurren chorros y chorros de gaseosa de cola, obligando a los cuerpos mojados y sucios a terminar pegajosos y azucarados.

La educación pública es ineficiente. Los profesores se la pasan contando y recitando tragedias griegas que los niños de corta edad son capaces de repetir de memoria, como las diversas historias de Eurípides con canciones para saltar la cuerda. Algo de los griegos cuando menos aprenderán. Los cementerios están repletos de cadáveres tambaleantes, tristes y desolados porque no les han construido sus féretros de madera, y ni se han tomado la molestia de crear sus lapidas y sus lugares de entierro.

Los residentes de la comunidad han mostrado su inconformidad apoltronándose en las calles, y con la ferviente decisión de no pagar los impuestos hasta que se resuelva el problema. Mares de basura se han juntado en las avenidas y calles principales que hasta los pescadores más pobres han decidido emigrar a Villa Cruz para buscar tesoros ocultos entre los desperdicios.

Las autoridades gubernamentales han respondido después de varios meses sin percibir ingresos. Le han pedido a la comunidad que exprese su molestia por escrito y que después de varios días obtendrán una respuesta definitiva. La mayoría de los ciudadanos molestos pero resignados aceptan; al fin y al cabo no les queda de otra más que confiar en la burocracia y sus mecanismos para solucionar los problemas del distrito. Los inconformes seguirán protestando, sin embargo su número se verá reducido, por lo que al perder fuerza y  tiempo se aburrirán y volverán a la cotidianeidad de la vida, que quizás no sea la  mejor ni la más preferible, pero en algunas ocasiones suele otorgar mayor certidumbre.

Alan Santos.

domingo, 20 de mayo de 2012

Costumbres.



Tú, lozana que sobre el pasto te acuestas,
el virgen valle de la mujer dormida,
la blanca nieve que en el suelo reposa y el ardiente sol que a las flores alumbra.


Cristalina el agua que en los rios corre y ruidoso el caudal que bajo la montaña recorre,
coloridas las aves que sobre esto vuelan y único el son que a lo largo se escucha.


Hermosos trajes de flores bordadas, infinitas sonrisas de los rostros de infantes,
preciosas culturas que tradiciones conservan, rituales y mitos que el tiempo cuenta.


Platillos exquisitos que al paladar eleva, coloridos adornos que las calles decoran,
únicas las voces que bombas gritan y dulce el aroma de un chocolate en familia.


Distinto el ambiente que se respira en el aire, emociones juntas que conocen las fiestas,
listones que llenan de vida las trenzas y faldas que vuelan ondeando la tela.


Esto eres tú, lozana que a la noche clamas.

Por Milca Hosanna.

viernes, 18 de mayo de 2012

(El paraíso del escritor ó) Un lugar para enamorarse


En caso de duda, acelere.

La segunda vez que vas a un lugar como ése, las impresiones cambian. Ya no camina la mujer alta en tacones de aguja, ni resuenan sus pasos en las calles vacías. El bar de vino tinto y jamón serrano sin abrir, sin él subiéndole la cremallera a ella; de una chamarra que desatiende a su vestido negro. Faltan la sonrisa y el suave beso encariñado. No está esa pareja de extranjeros, que tan ávida y elocuentemente discuten del amor y el arte con voces aguardentosas. El salón de fiestas que celebró una boda y un nuevo amor. El padrino, asumo por su traje, y una bella mujer de pelo corto salen riendo. Él con una botella de champaña y ella con dos copas disparejas. Se ríen y se besan. Tampoco están los novios, paseando en esas bicicletas dobles que solo aparecen en las películas. El restaurante de tradición abierto, pero sin el estruendo del mariachi de aquella noche solitaria.

Marianna tiene el pelo negro y largo, parecía estar descuidado, pero lo sedoso de su tacto desmentía la apariencia. Me mira con esos ojos que parecen ventanas, tanto como la boca, que ocupa la mitad de su cara. Ella decidió besarme, no sé cuándo ni me lo quiso decir.
-No te escucho nada, me mintió de puntitas y al oído.
Le pregunté si quería acompañarme a la terraza, y sus ojos dijeron que sí antes que sus labios. La traté de tomar de la mano pero me permitió un dedo, que tome entre el medio y el índice para conducirla hasta las escaleras de la terraza, mire atrás solo una vez, para ver su sonrisa.
La vi desde que entré al bar, pantalones pegados de mezclilla, dos playeras, negra sobre blanca, o tal vez al revés. Nunca me fijé en sus zapatos. Cómo hacerlo si todo lo que había que ver para perder la mirada eran las curvas de su espalda. Supe que bailaba antes de preguntar.
La banda invitada se instaló en el escenario después de tres cervezas y las horas que me tardé en tomarlas. La vi pasar frente a la mesa, tomé a Sebastián del brazo y la seguí. La perdí entre la gente y desde abajo del escenario vi su pelo escapar por el arco al final de las escaleras. "Al rato la veo", pensé. Tres canciones más tarde fuimos a la barra. Sebastián la vio, la señaló,  y le dio palmadas entusiastas a mi espalda para lanzarme hacia ella.
No es muy alta, le sonríe al cantinero mientras yo pido algo diferente. Me dan un vaso morado, a ella uno naranja, que nunca acabó de tomarse. Levanto mi vaso y ella el suyo.
-Hola, ¿cómo te llamas?
-Marianna, me responde, casi inaudible,
-¿Y tú?
-Soy Federico. Eres muy linda, sonríes mucho, me gusta eso.
-No te escucho nada.
Me lo dijo cuatro veces, no le creí, entendible era que quería escucharlo una vez más. Le sonrío.
-Que sonríes mucho, y que me gusta.


Me detengo y a ella en los peldaños que nos van a llevar a la intemperie, ella no trae mangas.
-¿Quieres quedarte aquí? Allá arriba hace frío.
-No, está bien. Subimos, ahora tengo una escusa para abrazarla en caso de que la necesite. Me siento en una banca y ella en una silla, opuesta a mí. Me quiere ver de frente. Ya habíamos quitado un par de preguntas del camino, aunque no todas.
-Ballet, me dice; pero ya no baila.
Le contesto con esa broma tonta de bailar salsa mediocremente; se ríe y sonrío. Me dejo descansar la palma sobre su pantalón, voltea a ver mi brazo y de nuevo a mí, la sonrisa perdura.


Camino de día, en rumbo a un necesario desayuno. Acompaño y me acompañan Drew y mi primo. Drew visita México antes de viajar por el mundo, la vida heroica, como él le llama. Les platico a ambos acerca de la vida nocturna de Álvaro Obregón y Orizaba. De la magia noctámbula que ahí habita y lo palpable que me resulta. Les platico de la noche, de mis encuentros aleatorios con el amor, de éste bar, aquel restaurante, un parque y ése museo a la vuelta. Mi discurso siempre interrumpido por el recuerdo de Marianna que me invade constantemente. Estoy, después de todo aquí, en un lugar para enamorarse. La entrecalle tiene un encantamiento que florece y medra cuando baja el Sol. Innegablemente se siente cuando uno mira con detenimiento. Llegamos a los bísquets bísquets obregón, sucursal original. Nos sentamos en un gabinete, el lugar perfecto para ir después de robar un banco, ordenamos tres lecheros; Drew nunca ha tomado uno.

Pedagogía en la UVM, le encantan los niños. Tiene medias hermanas, tres si escuché correctamente y estoy dispuesto a apostar que es tía. Quiere tener un Kínder, me admite; pero yo no me doy permiso de contarle uno de mis sueños. Son esas preguntas con sus correspondientes respuestas que hay que atender antes de poder ver a alguien.
Me termino mi trago más o menos al mismo tiempo al que ella deja su vaso sobre la mesa. Tal vez fueron suficientes, o tal vez quiere quedarse en el nivel de sobriedad actual para lo que se avistaba. Regreso mi mano a su pierna, le cuento de mis sueños. Solo después transige el suyo, ser bailarina.
Se le quedó perdido en algún momento entre su cumpleaños número once o doce y agosto del año pasado, cuando entro a la universidad.
-Me encantaría verte bailar
De nuevo sonríe, y ella, su sonrisa, pudo ser igual de hermosa que su dueña, de no haber sido mía.
Saca su celular para revisar una cosa u otra.
-Dame tu celular
-¿Para qué?
-Tu dámelo, y ameno el momento con un ligero jalón al aparato
Lo tomo y apunto los números que me localizan, con nombre completo. Llamada entrante.
Sebastián se acerca para gritar uno de sus aullidos etílicos característicos, regreso la vista y me recibe el canto culminante de:
- Me tengo que ir.
Sebastián grita de nuevo, giramos las cabezas en su dirección.
No pierdo medio tiempo, miradas se cruzan y la tomo por la base de la cabeza, donde acaban los cabellos y la jalo hacia mi boca. Nos besamos, al fin.

El desayuno acaba con apagones de por medio. Caminamos hasta la esquina de mis recuerdos y doblamos a la izquierda. Los recuerdos y su lucidez se esfuman a cada paso, pero las imagines en mi cabeza reverberan y son más duraderas con el ritmo de mis pies. Mientras dejo atrás los enamores de la Roma, mi semblante se agrada y emblandece. No es ya la misma calle, ni es la misma noche solitaria.

Se llama Marianna, y le dicen Bo.

Por Federico Quintana Vallejo.

jueves, 17 de mayo de 2012

Soneto


Y con esa figura que contemplo
¿Cómo puedo querer morirme ahora?
Ni siquiera recuerdo ¡Nueva Aurora!
Si yo estaba dormido o ya despierto

¿Cómo puedo olvidar este momento?
Pues el ser para estar despierto implora
Y aunque sé yo que ya ha llegado la hora
¿Cómo debo aguantar el sufrimiento?

Debo ser de mi muerte un fiel testigo
Debe el alma morir entristecida
Debe el cuerpo aguantar el cruel castigo

Debo ahora olvidar pasión querida
Debo ser mi asesino, ¡mas sonrío!
Pues yo sé: ¡te veré en próxima vida!

Por Ari Ben Ramírez Villegas.