domingo, 19 de agosto de 2012

Instantáneas sonoras.


Hemos sido fuera y dentro compartimos por menores que viajan en el viento soltamos aves habitamos cuerpos en formas suaves campos abiertos les doy mis mares les doy mis miedos el frío oído del desconsuelo me suelto toda y me relajo, les doy mis horas sonido encanto o un torrente  sonido urbano sonido fuerte sonido piano el ruido el coche el ruido el llanto el ruido el niño el ruido en vano. No es poesía, quiere ser lo que ha sido, hemos sido juntos y hemos somos olvido, yo quisiera que un día esas aves se atrevieran a pasearse locas  por  ramas ajenas, que entendiéramos que viene y dejaremos que va, el ruido de los camotes, los gritos de tu mamá. El ruido de tus pies al pisar un charco el ruido de la lluvia que hace un manto. El motor del coche, las sirenas, un teléfono público que nunca suena. Yo soy detengo pongo mis pies firmes en el cemento alzo los ojos, abro los oídos capturo detalles que nunca olvido. Fotos sonoras regalo ciego, una caricia que trajo el viento, que se ha llevado pero me quedo. Suave permeando cuerpo y cerebro, yo abro mis labios y griiiiiiito FUERTE cierro mis labios y recojo ___________ dulce y  coraje, risas aliento, creo que encuentro en los silencios, refugios duros de encontrar, amigos ciertos, vuelos serenos.

Por Mariana Montero.

sábado, 18 de agosto de 2012

El amenazado

Es el amor. Tendré que ocultarme o huir. 
Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz. 
La hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es la única.
¿De qué me servirán mis talismanes: el ejercicio de las letras,
la vaga erudición, el aprendizaje de las palabras que usó el
áspero Norte para cantar sus mares y sus espadas, 
la serena amistad, las galerías de la biblioteca, las cosas

comunes, 
los hábitos, el joven amor de mi madre, la sombra militar de mis
muertos, la noche intemporal, el sabor del sueño? 
Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo. 
Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre se 
levanta a la voz del ave, ya se han oscurecido los que miran por
las ventanas, pero la sombra no ha traído la paz. 
Es, ya lo sé, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz, la
espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo. 
Es el amor con sus mitologías, con sus pequeñas magias inútiles. 
Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar. 
Ya los ejércitos me cercan, las hordas. 
(Esta habitación es irreal; ella no la ha visto.) 
El nombre de una mujer me delata. 
Me duele una mujer en todo el cuerpo.



Por Jorge Luis Borges (1899-1986).



viernes, 17 de agosto de 2012

Pequeño emprendimiento y final.


(Canción de cuna)
Hayas nacido de noche
O de día
Naciste
Mi utopía es
Poder afinar las  cuerdas de mi memoria
Y recordar mi estancia en
El vientre materno
En el vientre tierra
El vientre centro
El vientre esencia
Antes de vivir conozco
Cada presente
Después lo olvido
Más
El sonido lucha
Se alía con mi memoria
Y prevalece
En rrrrrrrrrrafagas insssssssssssssstantes
Recobro claridad
(deja vú dices
Eso ya lo habías dicho)
Caigo en
Cuenta
Que fui
India
Caballo
He sido verde
Y he volado
Algo en el tono de tu voz
En los puntitos que alcanzas
Las curvaturas
Que ha tomado
El aire
Dentro y fuera de tu cuerpo
Pre
Siento
Que empiezo y termino el viaje contigo
Tomados del ansia
y
Volando suave
al ras.

Por Mariana Montero.

jueves, 16 de agosto de 2012

Más vale pájaro en mano, amanece más temprano


Mas vale pájaro en mano, amanece más temprano.
No por mucho madrugar, azadón de palo.
En casa del herrero, que ciento volando.

El que a hierro mata, se lo lleva la corriente.

Camarón que se duerme, tal astilla.
De tal palo, a hierro muere.

Árbol que crece torcido, candil de la calle

Por Mak Ako.

miércoles, 15 de agosto de 2012

Nueve de la mañana.

Hacia las nueve de la mañana me dirijo,
el día comienza con exaltada mañana,
calles y calles inundadas de gente,
la marea de clases sociales no se distingue,
hermosa gente que existe en su idiosincrasia,
correas invisibles suelen portar,
amos y esclavos mezclados en su soledad.

Corro al medio día apresurado a comer,
la tarde ha sido, la distinción es más,
unos comen tortilla, otros comen corte,
regresan a laborar con su condición igual.

Camino lento en la noche, aquí,
todos cabizbajos, no hay distinciones,
todos han sido, todos son iguales,
dejan su idiosincrasia en otros lugares, 
regresan a su lecho para despertar,
despertar en la misma condición,
para dirigirse a las nueve de la mañana. 


martes, 14 de agosto de 2012

Volando.


El aire era tenue, entre los ruidos cotidianos del la media tarde, parecía que algo se escapaba sutilmente como el rechinar inocente de una puerta; escuchaba una voz que parecía más bien un tintinear, mezcladas con el sonido venían a mi sensaciones que hacían vibrar mi piel, que me hacían sonrojar y al tiempo me ponían nostálgica, había encontrado un lugar más alto para ver las cosas que acontecían a mi alrededor, estaba parada justo ahí a la mitad de mi habitación, pero mi mente se había escapado a otro lugar...

Schatzye Lpz

lunes, 13 de agosto de 2012

Pasional 50. Encuentros.


La vi. Ella me vio. Me dijo: "Hola", con una sonrisa tímida e imprevista por haberme encontrado en una situación poco convencional. ¿Cuándo te encuentras con el amor de tu vida al caminar por la calle? Respondí el saludo casi por instinto, como una grabadora descompuesta y polvorienta. Con palabras entrecortadas que denotaban mi inmensa sorpresa. Mi boca se movió, y de ella sonidos brotaron: H-O-L-A. Y nuestras miradas chocaron, se entrelazaron por algunos segundos flotando en el espacio. Ese instante duró para siempre, vivió congelado. Abrió con brutalidad las puertas de la esperanza tanto tiempo cerradas en mi interior.
Aquello terminó tan rápido, como un fugaz pestañeo y seguimos, aturdidos, nuestros respectivos caminos ignorándonos el uno al otro. Continuando con nuestras solitarias vidas al igual que dos desconocidos.
Ella se siguió de largo. Volteé con agilidad para mirarla de espaldas y contemplarla desapareciendo en el horizonte como un velero que zarpa a la mar, que nunca regresa. Me mantuve caminando con una desdibujada sonrisa en mi rostro. Nunca más la volví a ver. Ni en mis sueños, ni en la casualidad de una inusual caminata por la calle.
Alan Santos.