jueves, 4 de abril de 2013

That love

Those ways when you are listening to that crush song of yours and you are not able to stop crying -even just on the inside-, are the ones filling me up tonight after drinking a little too much.
I don’t know how, but us human beings are always searching for love. Some of us find its arrival far enough to believe the inexistence of life as it is. Life as it should, maybe, be.
Some of us find life’s sense between events and words. Sometimes finding little sparkles on laughs, plays, handshakes, hugs, communication. But never being enough, we run into words as the only resource we actually have. The only and last resource of confidence with someone, with you, readers. Because, probably we’ll never get to see you being something while reading us. Because, probably we just find love riding with distance everywhere; to places we may have seen, but not introduced ourselves.
So, yeah, I drank a little too much just to find something more to carry on.
I can’t find love. Family has always been just another part of love’s journey I ‘m never invited to.  And, on my search, I had made so many mistakes with lovers, like making myself feel love. Pushing myself to feel any kind of thing, just in order to receive some any kind of things.
I drank a little too much.  I’ve waited, searched a little too much. Never found something, just like alcohol does too. Maybe cirrhosis will find its way earlier to me.  Maybe, then, I’d be able to forget his damage, his hands and body. His body, and the three year-old mine. Maybe I’ll be able to forget his body’s hands that -so quickly, so fast- took my home throwing me away. Maybe, I’ll be able to forget his body and hands that changed it everything, placing him like the chosen one for protection and… love.
Maybe I will just wake up one day from all this, finding a not homeless life in everything.
Maybe I’ll find love in little sparkles on laughs, plays, handshakes, hugs and communication without finding it so useless.
Till then, thank you for letting me run into words as the ultimate resource. Thank you all for being part of it. Because, probably, I’ll never get to see you all being something while reading me.
Because, probably I just find love riding with distance everywhere; to places I may have seen, but not have introduced myself.


Por Lucie Labra.

lunes, 1 de abril de 2013

UN ÁRBOL APENAS


Me deshojo cual árbol en otoño

y mis flores se queman y marchitan
con el infame soplo del invierno.

De mi boca salen pájaros en desbandada,
prestos a tocar el cielo;
ligeros, abismales, liberados:
parvada de susurros y silencios.

Y en los pocos nidos que en mis ramas restan
habitan la espera y el reposo.

A veces siento que mi tronco es hueco
que ya no sube el agua por mis celdas,
o que el sol es un copo diminuto.

Y así, sin agua, ni hojas,
sin pétalos, ni pájaros,
un rizo hirsuto apenas,
donde el sol no hace ya florecer la primavera,
donde ya sólo mora la quietud,

¿seré ese árbol todavía?


                   Hernán Sicilia (23)

miércoles, 27 de marzo de 2013

Más bien lúgubre

Cambiemos la espera por la acción
Y rompamos el verbo actuar,
Pues parece que peleamos con libros
Y hablamos con puñetazos.

Deconstruir un cic(e)lo fijo
Que desde un espacio no nos cubre
Pues no es nada lo que exijo
(Pedir imperiosamente
algo a lo que se tiene derecho)


Mas si las palabras que se esconden
Y patrañas que nos ponen
en un estado más bien lúgubre...

Por Sebastián González de León .

martes, 26 de marzo de 2013

SAUDADE

Saudade es el torrente de las lágrimas
que desnudan mi alma al ser vertidas.
Saudades las que vierto al borde del recuerdo:

Desvelando un velo de aparente calma,
se expone el rostro gélido del sufrimiento.
Quedan al aire unos zarcos ojos
que en su color, sólo reflejan el tormento.
Saudades los deseos que exclamaron
con sempiternas voces de agonía:
«¡Quisiéremos ser marrones, ser de cedro!»
pues no sabían que la raíz de la madera,
arraigada está al vuelo de Chocano.
«¡Rompamos el vuelo con los cedros que escrutamos,
para poder formar, de Bécquer, las violetas!»
y violeta se tiñeron nuestros ojos:

Saudades de ambos lágrimas pendían.
Saudades se han vertido desde el tiempo en que brotaron,
lágrimas azules, rojizas y violetas.


                        Hernán Sicilia (17)

domingo, 24 de marzo de 2013

Durazno, mi amor


La última vez que lo vi era durazno, hoy es tan distinto que no puedo reconocerlo. Aunque aún conserva su esencia: mejillas color durazno, labios suaves como su piel aterciopelada, ojos cafés como su hueso; aseguro que sigue siendo un durazno. No entiendo como pasó, pero dejó de ser el fruto tan dulce que fue al crecer en el árbol.

    Todo comenzó con un hueso café, arrugado; lo sembré en el parque de la colonia con la ilusión de verlo crecer y comer de él. Todos los días, en la tarde, iba a regarlo entusiastamente esperando que creciera, que su sombra me cubriera del sol durante el verano. Los días lluviosos eran los más tristes, mi papá no me dejaba ir a regarlo “con el agua de la lluvia basta” me decía.
    Al paso del tiempo, el árbol fue creciendo, pero tuvieron que pasar más de diez años para que comenzara a formar un solo fruto. Comenzaba a desilusionarme, la esperanza se iba día con día al no ver señas de fruto alguno; sólo algunas flores rosas, pálidas. Cuando finalmente comencé a ver los botones de fruta quedé impactada y más porque fue una gestación muy extraña, sí, gestación porque pasaron nueve meses para que el durazno por fin cayera del árbol.
    Esperaba con ansias ese día, por fin iba a poder comer el primer fruto del árbol que había sembrado casi once años antes. Cuando vi que el durazno estaba a punto de caer, decidí dormir en el parque. Puse mi almohada recargada en el tronco del árbol y me cubrí con una manta. A mitad de la noche, un 21 de marzo, el fruto cayó. Mi durazno llegó junto con la primavera, pero antes de tocar el suelo se convirtió en hombre.
    En qué clase de sueño estaba metida. Mi lógica no estaba bien, ¿cómo es que un árbol de durazno había procreado a un hombre? La situación era muy extraña; las plantas dan plantas o frutos, nunca humanos. A estas alturas ya no había nada que hacer, sólo aceptar lo sucedido. ¿Un nuevo amigo? ¿Un fruto con forma de hombre? O acaso ¿el amor de mi vida? No quería precipitarme a nada y no sabía que debía hacer.
    Comenzamos a hablar y decidí explicarle lo que me tenía tan desconcertada, él lo entendió y me dio un abrazo para tranquilizarme. Jamás podré olvidar la sensación que tuve; no quería soltarlo, era tan suave y dulce como un durazno. Enamoraría a cualquiera que tocara, yo fui la primera, pero debí tener cuidado; dicen que nada es eterno y él fue tan fugaz que aún no lo olvido.
    Creció en un durazno y aunque creció como hombre, nunca dejó de ser tan fugaz como un fruto. Duró lo que duran las frutas en el frutero, a lo mucho 2 meses. Y así desapareció sin pensar en lo enamorada que estaba, en la falta que me haría con su ausencia. Recogí el hueso que dejó y lo sembré. La última vez que lo vi era durazno, hoy es tan distinto que no puedo reconocerlo.
    
Por Mariela Flores Aguilar.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Promesas rotas.

Es la sombra del sol,
que toma de la mano
a la dama que promete
vivir en el hogaño.
Es el dolor de un viaje
que no tiene parajes.

La promesa rota se funde,
se une para mostrar nada
que a alguien pueda lastimar,
la dama vive ahora en el antaño.

No esperéis al carruaje,
que tu vida anda sin
esos caballos salvajes,
se impaciente y vete,
por que la promesa esta suelta,
aquella dama que vivía,
ahora se escurre
en lágrimas de melancolía.

Por Carlos Osorio

martes, 19 de marzo de 2013

Alejandra

 
Vámonos a donde nace el silencio
aunque el frío duela
y las palabras quemen.
En la boca de quien las dice,
en los oídos de quien escucha,
en las manos del que esto escribe.
 
Porque la Luna se oculta
y se muestra al otro lado
tú caminaste hacia ella, para mostrarte luego.
Allá, donde se guarda el Sol.
 
Mírame, sonríeme, vuelve tus ojos,
no mires hacia adentro, así;
que la vida te haga viento, canción, momento
en el que tus manos tocaban colores
y de tu boca salían imágenes
con que tu nombre grabaste.
 
Mientras, nosotros nos quedamos aguardando más que tú
Sin embargo, vámonos, juntos
a donde el Padre y la Hija
y el espíritu humano.
Alcanza nuestras voces,
quédate aquí dentro
de las letras,
de las luces,
la nostalgia con que llevo tu instrumento.
En mi música, estás,
en mis versos, estás,
en mi reposo, estás,
en nuestra ausencia, estás,
Porque,después de nada
¿Qué es la muerte sino vida en los otros?
 
Por Juan Fredi Leyva Payan.