viernes, 26 de octubre de 2012


El subconsciente es aquello que tiene más razón que el consciente, el consciente solo logra ser aquello que te confunde, no te siente y 

Déjame.

sólo te pierde. Él subconsciente no te abandona consigue que hagas lo que no puedes por culpa del consciente, dentro de uno es una lucha, vas o no vas, hablas o no hablas. ¿para qué hablas si no hay nada? No te arrepientas ¡habla!

Tal Ves Esos Silencios Sólo Seamos Tu Y Yo, Y Todo Lo Que Hay Detrás.

Te tratas de afinar en el piano, sacando la vos de cabeza a manera de las pitonisas en el templo de Apolo, sentada recorres los accidentes y las notas blancas, no solo con el fin de afinar sino con el fin de olvidar el dolor de una pérdida dolorosa.

Ni Siquiera Los Números Nos Pueden Ofrecer Incertidumbre.

                 perdida
La mirada pérdida en el sentimiento del recuerdo, que no pasó ayer, el sentimiento encontrado en la sonrisa del sentimiento del recuerdo, que si pasó. Y sí, y no, y sí y no,

Las Palabras Que No Existen Nos Pueden Salvar.

y sí, y no arrepentirse, no arrepentirse, no arrepen... aunque percibamos nostalgia en nuestro humor del día anterior, en el cual dejamos una historia en blanco, junto con el recuerdo de las pinturas en el sillón de la esperanza abandonada. 

Soñé Lo Qué Debería, Con Quién No Debería. 

Trazamos el signo del infinito al rededor de lo que deseamos, él lo traza, ella lo borra, ella lo traza, él también, sin embargo él no. El infinito sale disparado como una serpentina, y le comienza a compartir un poco de su infinidad a todos, por eso deja de ser infinito para los dibujantes, que desesperados querían quedarse dentro del ocho invertido junto con todos y todas sus añoranzas.

Se Revuelca En Su Cama De la Desesperación Y De La Incertidumbre Que La Torturan.

Lo extraña, lo extraña mientras acaricia con los dedos de su mano izquierda sus labios que alguna vez tuvieron el privilegio de ser suyos, en compañía de sus pensamientos que repasan las memorias que vivieron.

Y Nos Convertimos En Infinito Por Un Instante.

Abre un Cajón y salen volando papeles, dos tipos de papeles, lo rollos con cariñosas frases y las fotos con cariñosos amantes contando historias congeladas en un sólo disparo de 1/200. Historias de las cuales nosotros solo logramos ver el clímax de la felicidad, pero solo de esa pequeña parte que puede ser percibida por 

Dejarse Llevar Suena Demasiado bien.

el espectador, el espectador que egoísta cree que sabe lo que sienten los actores, los actores que se encuentran en la foto que sostiene entre sus temblorosas manos, los actores que se encuentran en las fotos que están tiradas por todos lados, las fotos que le gritan, que la hacen añorar esos momentos, que la celan, que

Has Conseguido Que La Coherencia Haya Sido Olvidada.

consiguen que un extraño y espeso líquido caiga por su cara, mojando los cariñosos rollos y mojando el papel justo en el punto en el que los actores se funden un su cascada de felicidad, mojándolos con agua de recuerdos, inundándolos con gotas de besos.

No Pienses Del Todo.

Soy el deseo más obscuro que hay en ti. Eres mi más dulce tormento. Tu escribes de mí, yo de ti, yo no sé que escribes de mí, tu no sabes que escribo de ti; así ambos escribimos nuestra historia, salimos de nuestra realidad, donde ambos estamos solos haciendo conciencia del otro, salimos de nuestra realidad para entrar a otra, donde nos vemos a lo ojos y sentimos miles de emociones pero no hablamos, una realidad donde estamos más cerca que nunca y más lejos que siempre. Y desde aquel nuestra comunicación se hizo a base de miradas.

Solo Es Libre El Que Logra Ser Esclavo De Sus Sentimientos.

Que torpe es aquel que no sabe volar, pero que estúpido es aquel que no sabe amar. Piénsalo, no seas egocéntrico, no es lo que (me) haces tú, es lo que (me) hace él, pero no te preocupes la inteligencia no viene con la felicidad, puedes ser un feliz que puede volar, sin embargo nunca podrás ser un inteligente que no sabe amar, por lo tanto no serás feliz y por lo tanto no serás inteligente. 

Piénsame Como Yo Te Pienso, A Lo Mejor Así Yo Te Dejaré Mi Subconsciente.

Por Sara Massieu.

jueves, 25 de octubre de 2012

El Jarrito


En un péndulo
cerveza y
ríos de risas
besarte con toda mi boca
trazarte con todos mis dedos
rozarte sin todas mis ropas.

Severa noche
callejera pasarela
de empujones parejos
de nerviosismo y manos
de sin ganas de partir.

Primera vez de vernos
como si fuera.


Copete y espanto,
guapo,
cabello de manta 
debajo del cielo nocturno
encima de calles lisitas
en medio de tu cuerpo 
y los muros
y La Catedral
y la penumbra
y "La gran Tenochtitlán"
y tu incredulidad de mi fe
y tu peinado
y tu boca.

Y tu boca 
y tu incredulidad amable
la vuelta equivocada
el trajín acertado.

lunes, 22 de octubre de 2012

Pasional 2. Sensaciones



Y se deleitan bajo las cobijas como dos seres extraños. Una caricia ajena choca contra la piel tersa, el pecho firme. Otra mano baja desde un rostro fino hasta una cadera sensual, hasta el monte de venus que se asoma. Y las manos juegan unas contra otras apretándose, estrujándose hasta encontrase entrelazadas mientras los labios se interconectan y claman un lenguaje sin palabras excelso. Discursos que se argumentan con los labios y la saliva hasta recibir los aplausos de las manos que buscan lugares prohibidos. El éxtasis se eleva cuando el acto empieza: choque de fluidos, amalgama de emociones que concluyen en el delirio permanente de dos cuerpos que se funden en uno mismo, al igual que dos gotas de agua encontrándose en el parabrisas de un automóvil sin rumbo.

Alan Santos.

sábado, 20 de octubre de 2012

"Amor" de Pablo Neruda

Amor
 
Mujer, yo hubiera sido tu hijo, por beberte
la leche de los senos como de un manantial,
por mirarte y sentirte a mi lado, y tenerte
en la risa de oro y la voz de cristal.
Por sentirte en mis venas como Dios en los ríos
y adorarte en los tristes huesos de polvo y cal,
porque tu ser pasara sin pena al lado mío
y saliera en la estrofa --limpio de todo mal--.

¡Cómo sabría amarte, mujer cómo sabría
amarte, amarte como nadie supo jamás!
Morir y todavía
amarte más.
Y todavía
amarte más.







                                                                                                                                                             (1904-1973)

viernes, 19 de octubre de 2012

Secreto del tiempo


El intelectual de la época, Girón, caminaba despacio por aquella calle y aquella noche cuales serían -aún sin saberlo- relativamente importantes en su vida por siempre.  No sin asombrarse, Girón apartó su nublada vista del camino al notar cierto bulto cercano a él. A su izquierda, pues, descansaba un anciano de inusual -cabe destacar- aspecto. La noche era muy fría, y Girón no andaba merodeando cubierto con suéter alguno. Será, tal vez, que este frío tan impregnado hasta sus huesos fuera el culpable de su intencionado acercamiento.

-Buenas noches -dijo, dirigiendo el cálido saludo al anciano-.

No hubo respuesta. “¿Estará bien?” “¿Me alejo?” “¿Necesitará ayuda?” Girón no solía pensar demasiado, y sin ser esta la excepción, dejó de pronto sus pensamientos para avanzar en su camino. “¡En fin!”, murmuró para sí y comenzó a retomar el rumbo previo de su nublada vista.

-Buenas noches- dijo una inusual voz-.

Girón se detuvo helado. Será por el frío, o por el extraño tono de aquella respuesta cual -ya hundido él en sus pensares y pesares- no entendía si el posible remitente era aquel anciano o no lo era. Volteó, y el bulto no radicaba allí. “¿Qué diablos?”, se dijo.

-¿Buenas noches? ¿Quién habla? ¿En dónde está usted? -preguntó casi aturdido y sin moverse, Girón-.
-Hablo, soy yo. Estoy, aquí estoy. Mire detrás -respondieron-.

Girón volteó su cuerpo de inmediato.

-No lo miro. ¿Dónde está? ¿A qué juega? Me iré ya...
-Se irá ya, me dice. Cúmplalo y verá.
-¿Veré? ¡Pero si lo que deseo es ver! Déjeme verle, que una vez le vi ya. ¡Por ello le saludé en un inicio! -exclamó Girón, moviendo su cuerpo en direcciones todas-.

Y apareció, mas no era anciano, sino un joven enmascarado.

Girón rió. El aspecto -aún enmascarado, y con más razón por esto- del joven le recordaba a cierto maestro suyo de la infancia. Aquellos años habían sido los más tristes y obscuros de su vida hasta aquella noche, y no deseaba sumarle uno más a ellos de su presente vida.

-¿Es usted...? ¿Es acaso...? No, ¡esto es irreal! ¿Estaré soñando?
-Uno siempre está soñando, mi querido Girón. ¿Acaso es que no has entendido aún la variedad del suceso onírico? -sonrió el maestro- ¿Acaso habré de enseñarte una vez más lo que es el sueño, cual más no es que el propio instinto sabio?
-Pero, ¡vaya! Sí que es usted. Pero ¡imposible, no! ¡Imposible! Se mira idéntico a hace veinte años. ¿Será que el tiempo no se ha ocupado de usted? Me miro incluso yo más viejo ahora. ¿Quién lo diría? ¡Es usted un come-años!
-Comer años es mi más delicioso placer al tacto. Ven, ¿quieres entender mi mayor secreto? ¿Quieres entender aquel secreto que el tiempo no ha podido -y jamás podrá- erradicar?
-Sí, quiero. Enséñeme, y si es necesario enséñeme de nuevo.

Caminaron entonces hacia la gran avenida que se abría al fin de aquella calle. Allí las luces no enternecían, y alumbraban como Dios les ha mandado a hacer por siempre.  Llegaron al cruce, y el maestro aún poco alumbrado sonrió a Girón. Después señaló hacia el suelo próximo, en donde las líneas divisorias del pavimento indicaban. Girón enfocaba su vista tras los lentes gruesos que traía puestos, mas nada miraba de interesante.

-¿Cuál secreto? Aquí no hay nada, maestro.
-Fíjate bien, fíjate mejor -le respondió al tiempo mismo que le ponía la máscara suya a Girón sin éste poder oponerse-.

Y entonces miró. Aquel bulto que había visto anteriormente se encontraba en medio del camino horizontal, en medio del cruce dividido por líneas amarillas. Intentó entonces voltear a mirar los ojos del maestro, mas esto no le fue posible. Algo en su cuello no lo permitió.

-¿Qué sucede? -gritó Girón- ¿Por qué no puedo mirarlo, maestro?
-Porque no soy yo ya a quien miras realmente. Fíjate bien, fíjate mejor. ¿Qué miras? ¡Pero abre los ojos, muchacho! ¿De qué te sirve tener otro rostro ahora si no miras mejor?
-No miro nada. Miro un bulto que no tiene movilidad.
-Muévelo, si quieres.
-¿Cómo?
-Mueve un pie.

Girón rió fuerte. “¿Un pie? Este maestro perdió la cordura ahora. Mejor me largo de aquí”, se dijo. Y, entonces, al mover su pie derecho para retornar aquel bulto cayó encima suyo.

-¡Quítemelo! ¡Quítemelo! ¡Quítemelo! ¡Quítemelo! -exclamó Girón, desesperado-.
-¡Mueve tu otro pie, Girón!

Y lo movió. El bulto cayó lejos y nuevamente permanecía a mitad del camino dividido por líneas amarillas.

-Ay, Girón. Antes eras un niño bueno que podía mirar, que podía mirar mejor. ¿Qué te ha sucedido? ¿Son esas barbas tuyas? ¿Qué sucede, Girón? ¿Te explico, entonces? Muy bien, a ver -comenzó el maestro- aquel bulto no es más que mi esqueleto. Sí, mi esqueleto. Ay, Girón, escucha. ¿Qué te quite la máscara para que puedas mirarme de nuevo? Espera un momento, Girón, ¡espera y escucha! Entenderás que las bellas promesas son bellas por siempre, ¿no es así? Bien, pues yo hice una. Y mi esqueleto entonces bailó lejos de mi para hacerme juramento. Yo ya no necesitaba de él, pues mi cuerpo era ya insuficiente. Sí, insuficiente. No, Girón, ¡escucha, que no he perdido mi cordura! Mi cuerpo, pues, mi esqueleto bailó por unos días y entonces me devolvió mi máscara -aquella con que siempre me habías mirado-. Mi esqueleto nunca volverá, pues para todos ha de parecer bulto y para mi secreto. Es ese el secreto, pues, Girón. El secreto que el tiempo no podrá erradicar jamás. El precio a pagar por una promesa es el cuerpo mas nunca el alma o el ser, Girón. El tiempo se eleva todo, y no desciende nuevamente aún le ruegues hacerlo. ¿Recuerdas a mi mujer, Girón? Bueno, ella es mi promesa. Yo no estoy vivo aquí, Girón. Estoy con ella. Ella murió cuando aún era maestro tuyo en aquella escuela, mas nunca nadie lo supo en ese entonces. Ella murió y mi bella promesa fue alcanzarle al tiempo en ella. Rescaté sus hermosas sonrisas y me fui con ella. Ahora te toca a ti, querido Girón. Has de sobrellevar la comparación y no dilapidar tu tiempo aquí. Has de hacer una bella promesa, Girón. Entonces tu cuerpo será un bulto, y no más ella.

Girón no podía respirar. “Con que así es la muerte...”, susurró para sí.                                                                                                                                 

jueves, 18 de octubre de 2012

Saliva de cuerpo


Saliva de cuerpo
tegumento untado 
costados compactos
pulso interclavículo

vientre en movimiento
que contrae y se dilata

celeridad y apercepción
ritmo silencioso
inadvertido
aparente apaciguamiento

ánimo de los ojos
con afán afectuoso

cuerpo bimembre 
que se recuesta y que se sienta 
y que se mira

y se hace el amor.

Pómulos mojados
cosas 
que se dicen con cautela

erótica hermosa 
de sus labios de carne cruda
de cerebro
suave
saliva
poquitita.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Poder.

Inhabitable es su aliento que se eleva
a la proeza de los hombres
ávidos de ejercer poder.

Ese iracundo y enfermo
sentimiento de ejercer,
de correr y arrazar,
de forcejear y restregar,
de caminar con todos atrás.

Pero todos somos
y lo ejercemos, lo hacemos,
lo moldeamos, lo delegamos,
codicia y avaricia por él.

Calla y espera pasar,
cuando esté, tómalo,
ejércelo, camina,
corre, arraza y vuela.
¡Y cuidado!
de que él no te ejerza,
por que habrás dejado
de ser hombre virtuoso
para ser un pedazo de todos.

Por Carlos Osorio.