lunes, 6 de agosto de 2012

Consejos de Taberna (I).


«Amigo deja de seguir a esa dama, hay muchos peces en el mar». Dijo un hombre a otro hombre, que desde ese día se embarcó decidido, en un pesquero. El hombre recorrió motivado todos los océanos y mares conocidos, tratando de hallar por fin, aquel pez colorado que lo esperaba en algún recóndito lugar del mundo acuático.

Quizás lo encontraría en la calidez  tropical de un islote del caribe, o posiblemente en la insólita frialdad de los mares polares. No lo sabía. Pero si de algo estaba seguro el hombre timorato –ahora noble pescador–,  era de que a pesar de las adversidades de la vida, se encontraría con el pez de su destino al mirarlo a los ojos: no importando si éste resultara ser un tímido y saltarín salmón, o una agresiva barracuda esperando a su presa, en las turbias y misteriosas aguas del Mediterráneo.

Alan Santos.

domingo, 5 de agosto de 2012

El martinillo


El martinillo suena
Para desafinar la guitarra
¡Eso qué!
A todos nos inspira
Para apagar la cigarra

Suena la pasión
¿Qué mejor que descubrir un sueño?
Tu eres quien destapa la alegría
Sólo con tu oido y dedos

Me gustaría cantar por el artista
O por el que hace estrategias infalibles
Decir por la que ve el pasado artista,
Como aquella que conoce la vida
O la que vive los animales
Me gustaría decir lo que siente
El que me repite
Pensar en qué decir por quien denota experiencia con pelo encanecido
O la que dejó una carrera por entender los espacios
Y quien entiende nuestro cuerpo humano

Pero canto por mi grilla voz
Para decirte que mi cric-cric suena contigo
Y siempre vamos a bailar al son del martinillo.

Por Sebastián González de León.

viernes, 3 de agosto de 2012

...y nos dormimos a besos.

Nos dormimos a besos,
llenos  de júbilo.
Nos sentimos los labios,
nos tocamos las manos.
Descubrimos lo que
es querer de a poco.
Dejar que mande la emoción.

Inmóviles esperamos a que llegara,
tal vez por que nunca vislumbramos
que podía traernos.
Nos llenó el alma, nos trajo paz
nos dio el aliento.

Volvimos a casa, desnudos de sueños
llenos de fe.
No temimos.
Nos vimos reflejados, el cliché se cumplió,
nos vimos sin siquiera mirarnos.

Temblaron nuestras manos, se nos
hicieron las ganas de compartir el tiempo.
Nos refugiamos del exterior,
aprehendimos el momento.
Respiramos...y nos dormimos a besos.

Por Mariposa. 

jueves, 2 de agosto de 2012

Los infiernos.


Ellos están donde ya nadie los puede ver,

donde los otros juegan a la guerra.

Los extrañados,  los súbitos, los equivocados,

los fragmentados. Olvidados.



Ustedes piensan que lo merecían,

que las balas detienen a las balas

y el dinero compra dinero;

que la muerte hace justicia

y que ellos no son nuestros.



Nosotros perdimos la guerra,

una que nunca declaramos.

Unos ojos, una voz, un abrazo, un recuerdo,

olvidados, negados, ignorados

los daños colaterales.



Los otros siguen viviendo entre lujos,

cantando canciones, comprando mujeres,

siendo presidentes, candidatos,

siendo la justicia que persigue

jugando a la guerra, generando infiernos.


Por Juan Fredi Leyva Payan.

miércoles, 1 de agosto de 2012

Rostros.

Esa sonrisa tímida,
esa inusitada cara
sólo eso, la cara,
me mira directamente,
envuelve mi ser,
recorre mi ego,
apaga las luces,
enciende mi mente,
me hace vivir.

La luna, esa cara.


martes, 31 de julio de 2012

Verano.


Un ente se infiltra en mi mente,
en mis pensamientos taciturnos,
tratando de robarme el sueño;

Con angelical tacto de cielo
pero infesto en su recuerdo,
dulce contradicción que siento,

que me empuja a escribir versos
de belleza e inflorescencia,
melancolía; dulzura mustia.

Mi amor es una anamorfosis,
dulce tentación, bella pasión,
que ha de sucumbir en conspiración

de aquella incesante sonrisa,
en mi mente, fresca como la brisa
y pura como la luna...

...En mi imaginación retumba;
el anhelo sale de su tumba
y el rocío se queda en flores

de primaveras pasadas; marchitas,
lágrimas en sus rosadas mejillas,
a mi inerme verano dan vida,

llenan el otoño de alegría,
con tus pétalos y con tu gracia,
eres musa, eres una flor hermosa,

eres el campo entero de rosas,
eres completamente primaveras,
permíteme ser tu otoño, hermosa.



Alx.

lunes, 30 de julio de 2012

Una fruta.


Un plátano descansaba tranquilo y sereno sobre un frutero. Aquella banana era tan feliz meciéndose sobre un montón de uvas y dos frescas manzanas. Cuando sin aviso alguno, sin carta de presentación, una gigantesca mano lo tomó por sorpresa. Lo desnudó, le quitó sin remordimiento su hermosa piel amarilla y el pobre comenzó a llorar incontrolablemente sobre la aterradora garra que lo sostenía con furia. El ente asesino no lo escuchaba gritar, llorar; implorar por su existencia mientras las demás frutas al unísono, gritaban conjuras contra el horripilante agresor. “¡Fruticidio! ¡Fruticidio!” vociferaban las manzanas y las uvas observando con pavor el terrible acto. El pobre plátano con dulces lágrimas de potasio exclamó, poco antes de morir: “Maldito humano, ¿por qué a mí?”
Alan Santos.