sábado, 15 de septiembre de 2012

"Decir, hacer" de Octavio Paz

Decir, hacer

                                              A Roman Jakobson

Entre lo que veo y digo,

Entre lo que digo y callo,
Entre lo que callo y sueño,
Entre lo que sueño y olvido
La poesía.
Se desliza entre el sí y el no:
dice
lo que callo,
calla
lo que digo,
sueña
lo que olvido.
No es un decir:
es un hacer.
Es un hacer
que es un decir.
La poesía
se dice y se oye:
es real.
Y apenas digo
es real,
se disipa.
¿Así es más real?
Idea palpable,
palabra
impalpable:
la poesía
va y viene
entre lo que es
y lo que no es.
Teje reflejos
y los desteje.
La poesía
siembra ojos en las páginas
siembra palabras en los ojos.
Los ojos hablan
las palabras miran,
las miradas piensan.
Oír
los pensamientos,
ver
lo que decimos
tocar
el cuerpo
de la idea.
Los ojos
se cierran
Las palabras se abren
.



Octavio Paz.

viernes, 14 de septiembre de 2012

Subversiva (I)

Extrañada, la vida nuevamente cubre todo sin espacios distintos. Clara el agua como el pan que muerdo, extravío sensaciones sin previo proceso entendible. Ni anuncios, jamás anuncios vivos he tenido. Llega la vida con exuberante manto; come todo lo vivo.

¿Cómo contar historias sin sonidos, sin sentidos? Balbucear no llena completo; balbucear en mente, corazón. Ojalá pudiera no evitar los sonidos, los sentidos. Ojalá pudiera ser, tú quien cubre todo sin espacios distintos. Que clara será el agua, mas el pan que muerdo dilata la entera existencia –tenía que ser, tú quien hubiese llegado-.

Por Lucía del Carmen Labra Vázquez.

jueves, 13 de septiembre de 2012

Me gustas tanto como el slap bass de Sienfeld


  • (Me gustas tanto como el slap bass de Seinfeld)
 En la boca de mi estómago

(con tal suerte que imprimieras sin descanso tu encanto demasiado)

me besaste sutilmente.


En conmoción somática

con emoción sintónica

síntoma laxante

de impulsos nerviosos.


Slap bass

scat singin'

...

slappin'.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Tu dulce respuesta

Me has podido domar,
tus cabellos me cuidan,
corres y después bebes.
Agitas latitudes
encarcelas el gran mal,
te sientas en almas.

Es su conducta correr,
el viento lo nombra,
al caer de tu vuelo,
suero de humores
reflectan corrientes.
has sido y seguirás
tus modos me dicen tal.

Lo necesito sí, eso,
tal vez para existir,
para no estar aquí,
ser taciturno, más el
recorrer todo hondo,
sólo esperando una,
la respuesta tuya.

Por Carlos Osorio Hernández.

martes, 11 de septiembre de 2012

Una noche más.




Ésta, es otra de esas nochecitas… de esas que pensé que ya no pasarían, cuando el aire que se cuela por mi ventana es más frío, y la música que suena es aún más triste.
Y es que, no te has ido del todo, sigues aquí un poco y es porque me hiciste como quisiste, me traes y me llevas y me haces dar vueltas. Me transformaste en lo que soy ahora. No sólo me hiciste una persona diferente si no que también, te encargaste de que nada de lo que me diste se olvidara.
 Y si lo acepto, ahora tengo el sabor de ti.
 Sí, te fuiste, pero me dejaste esa sensación de que yo aún te pertenecía, me dejaste perdida, pero ya no sé si quiero buscar el camino de vuelta a ti. Aún tengo ese dolor que no se va, a veces me ocurre pensar que aún estamos juntos, pero regreso y me golpeo con la realidad,  como si fuera un espejo y no me gusta para nada lo que veo frente a mis ojos. Esto en lo que me convertiste, en esta persona incapaz de ver por sí sola, me convertiste en algo que nunca quise ser. Dime tú, cuando todo se olvida, ¿a dónde va? ¡Dímelo! Quiero saber, para enviarte al mismo lugar.
 Y así transcurre otra noche en la que te vuelves mi tormento, y muy probablemente te conviertas en la pesadilla de esta madrugada. Te sorprendería saber cómo mi mente te recrea exactamente, esos ojos que hipnotizan y esa sonrisa de niño que cautiva. No podría pedir más, sólo ahí puedes estar. 
Por Arai G.

lunes, 10 de septiembre de 2012

El mar se detuvo en sigilo


El mar se detuvo en sigilo,
se desvaneció el ritmo de sus olas
dejando entristecido al horizonte.

Dejó de calentar el sol en Julio;
anuncia el día y se retira
igual que un caballero desdeñado.

Salgo a la calle con la certidumbre
de que la lluvia fragua mi destino
y no cargo más abrigo que mi suerte,
pues, no quiero estar preparada
para cuando la tierra enloquezca conmigo;
aún no llegan las nubes negras de agosto
y ya siento el cuerpo mojado y entumecido.

No avanzo, sólo veo venir la noche
y me destierra de su calma;
llega el insomnio con sus mil voces
a entreabrir las puertas del infierno.

Aún con todo, tu aroma acústico
en mi mente somnolienta, se dilata,
y aunque todo es lento
llegas con la furia de un caballo desbocado.

Siento tus pisadas sobre los labios,
y el cabello suave que pasa por los dedos
con alguna palabra mía,
hecha del amor que yo te guardo,
del consuelo que te debo
de los días que no dormí a tu lado.

Contigo veo la locura y la deseo;
quiero batirme mil noches en vela,
fumar treinta cigarrillos con ron entre libros,
basura y botellas, que suene Frank Zappa,
que me muerda la existencia con rabia
y no me quede alivio alguno que tus ojos.
Exagerar las cosas al punto del drama
y salir gritando hacia arriba con euforia.

Volver a caer, levantarme y volver a volar,
hasta que la muerte
venga con su miembro erecto,
y me embista con la furia de un toro,
sobre tus brazos.

Por Tania Jaramillo.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Te siento


Lo nuestro es como un viaje sinuoso
Obstáculos, caricias, inocentes coqueteos
Un amor joven, pero de tiempo canoso
Pasatiempo hermoso de caracteres alborozos.

Asaltaste mi mente, pletórica de imágenes lozanas
Besos en una fiesta, abrazos en mi cama
Me curas la adustez, la languidez de las mañanas
Esposa de mis deseos, del corazón… mi ama.

Nos conocimos en la cuna, el nadir de la vida
Un matrimonio arreglado, mi más grande bendición
Infantes de piel nívea, y de adultos, amantes de vocación
Nuestros cuerpos en la alcoba, nuestras almas, en una cima alumbrada.

Después de un pacto ríspido y aleve con los dioses
Les pedí que arreglaran un breve rencuentro
Segunda oportunidad, para unir nuestras pasiones
Y pergeñar un futuro de nuestros mundos en el centro.

Ahora eres madre, mujer digna y valiente
¿Frente a ti, quién soy yo sino un gran idiota con suerte?
Pero escucho perfectamente el mensaje del viento:
“Pelea por ella, amigo mío, que M. es tu felicidad”: así es hermosa M.; eso es todo lo que siento.


Por Ur el Goliardo.