lunes, 9 de abril de 2012

Tesoros

Un señor de mediana edad sale de su casa con una bolsa de basura inorgánica y la coloca en la puerta de entrada para que el basurero pase a recogerla. De entre los desperdicios sobresale una caja de cartón, la cual alguna vez tuvo en su interior una televisión de plasma, pantalla plana, treinta y dos pulgadas. El señor de la basura pasa a recoger los desechos y se maravilla con la caja de cartón. La toma junto con la basura y se la lleva.

Durante el trayecto un perro ataca al basurero y en el conflicto la caja de cartón queda varada en una esquina. Más tarde un niño se acerca y comienza a jugar con lo que ahora es un castillo. Su madre lo regaña y el castillo vuelve a ser una caja de cartón. Llovizna por unos minutos y dos gatos pardos se refugian en la caja que ahora es una casa. Pasa la lluvia y los gatos, aburridos se van a maullar a otra parte. La caja de cartón toma su apariencia original, para volver a cambiar cuando una señora se acerca y coloca diversos utensilios en lo que en este momento es una caja de herramientas.

            Al arribar a su hogar pone la caja de herramientas en el suelo y saca todo su contenido, obligando a aquel objeto solitario a volver a su insignificante forma de caja de cartón. Su hija se acerca y emplaza sus juguetes en la caja, que es para lo que finalmente, después de tantas trasmutaciones sirven las cajas de cartón. Para fungir como cofres de tesoros infantiles a los niños de corta edad.

Por Alan Santos

domingo, 8 de abril de 2012

Sueños de Ciudad...


Sueño con la humanidad atenta al latir de su madre,
una madre que nos dio la vida y aún nos cuida en su seno,
una madre que nos han enseñado a olvidar.

Sueño con viviendas dignas para el hombre,
con muros elevándome al cielo,
con jardines que bosquejan el paraíso.

Sueño con una ciudad que proyecte en su sombra la unión de su pueblo,
con un andar bajo la celosía del árbol amado,
con un tránsito que melodioso camina hacia la muerte.

Sueños utópicos que dan fuerza, al tiempo que entristecen.

Por Diego Monterrubio 

jueves, 5 de abril de 2012

Preparado para caidas

I
Preparando las palabras del silencio
Miro tus ojos, el mar dentro de ellos
Olas osadas de tirar edificios
Edificios atrevidos por tocar los cielos

Gustoso por estar contigo,
Dicha de aquél que cae como una hoja,
Lentamente del árbol que muere.

Perdiéndome entre cuerdas sonantes
Escribo miradas inundadas,
Tiro los pétalos, que mal pudieron habernos corrompido
Piezas dignas de una odisea eterna,
Donde los lamentos nos sonríen a cada paso
Y las alegrías caen como paracaídas en sueños.


II

Marea, marea hace que las nubes nos tapen
Marea mar rehace que las nubes no tapen
Siempre deja de existir cuando nunca sucede
Nunca pasa que siempre sea lo que es
Nada nunca es para siempre cuando no sucede.

Paseos con la infancia por los brazos que ya no abrazan
Ligeros tropiezos que no tiran, más vientos que impiden descanso
Sueños que no ven más allá de lo que uno quiere.
Escaparé de ti, escaparé por ti.

Por Sebuscape.

miércoles, 4 de abril de 2012

La vida misma.


Es la razón por la cual despierto cada día,


quiero ser uno con un el todo,


aprovecho mis sentimientos para extasiarme,


siento mi sangre recorrer las venas,


como una señal de que vivo.





No siento que algo pueda detener esto,


es que simplemente fluye,


todos, todos lo tenemos,


querer detenerlo es inverosímil.





Quiero aceptar mi condición,


aceptar que soy humano,


porque ahí radica mi inherencia,


pues la vida misma es la razón.

lunes, 2 de abril de 2012

La felicidad alcanzada.

Se veía tan feliz por fin, reposando en aquel lugar en donde ya no había problemas de ningún tipo. Sonriendo como nunca antes se vio. Su familia lo observaba con asombro desde un lugar más alto. Parecía el hombre más alegre sobre la faz de la tierra. Algunos lloraban incautos al mirarlo, otros lo apreciaban en silencio sintiendo un vacío resquemor. Él estaba ahí. Solo. Durmiendo apaciblemente en su ataúd.


Por Alan Santos

domingo, 1 de abril de 2012

Tradiciones

Quiero probar la realidad; dejar lejana su etérea apariencia, salida. Si fuese posible deslindar sus constantes caminos, en seguida evaporaría aprobando idealistas consecuencias. Tan improbable el amor. Tan improbable la alegría, tan imposible el suceso atemporal, cardíaco.  Las escalas en la vida son disparatados, insensibles juegos. Cada cual sea el nuestro, quien logre decir -decidir- día alguno, sobrellevar podrá continuando, riendo. Mas aún, el frío helado, ardiente en sutiles conformidades jamás cesará.

Por Lucía del Carmen Labra Vázquez.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Al humano.

A ti humano, que vislumbras a cada rato
con los sonidos de la natura,
a cada segundo sientes algo,
intentas expresarlo como intento yo.

Es adecuado de tu ser  sentir, al igual que todo,
intentas hacerlo pero a veces no puedes,
confundes y quieres ver sonidos,
o escuchar colores, cantar olores,
no encuentras contradicción, pero ahí está
siendo una parte de tu condición.

Cada trazo, cada letra que percibes,
me determinan, trato de decirte algo,
quiero entrar en tu conciencia,
acompañar tus emociones que tanto te dicen,
ser una pequeña parte de la contradicción que te persigue,
quiero con las palabras hacerte más humano.

Por Carlos Osorio.