miércoles, 28 de noviembre de 2012

Tierra libre.


Sueños en campos de trigo amarillo tostado por la suave resolana
que el sol de invierno deposita en las espigas regocijantes
por el baile del viento que azotó con cuidado todo el año la cosecha.

Manos agrietadas de hombres que labran su vida,
viven para la tierra café que regocija de ser trabajada
por la longevidad y fuerza de ellos, llenos de propósitos,
de fe, de vida exaltada por las bocas que alguna vez su trigo tocará.

¡Deben de cuidarse!, les incumbe ahuyentar a sus lobos,
homo homini lupus en todo lo que hacen,
el enemigo convive con ellos, les quitan y exigen su trabajo,
trabajo que llenan con el sudor de la espalda que queman
bajo el incesante poder del sol a medio día.
En la tierra común se cobijan, los lobos caminan por sus campos y
se comen a la persona individual que ha hecho su faena por el trigo.

Deben de liberarse de  sí mismos,
actuar guiados por la conciencia no colectiva,
afanarse a la pasión que siente
su corazón al gastar la tierra con sus pies,
ocuparse de su felicidad en los campos,
pero nunca olvidarse de su individual persona.

martes, 27 de noviembre de 2012

If I needed someone.

Si tan solo necesitara a alguien 
seria como todos los otros, 
que buscan un amor al cual escribirle poesía.
Pasaría mis días buscando motivos para hacerlo feliz 
y pasaría mis atardeceres suspirando.

Si yo necesitara a alguien, 
mi vida, ¿Qué sería de ella? 
Sí, tú, pasarías a serla.
¡Oh vaya! 
¡Qué diferente sería mi vida
si yo fuera la tuya!

Si yo necesitara a alguien...
Te necesitaría a ti.

Por Arai G.

lunes, 26 de noviembre de 2012

De rock & roll y tragedias griegas.

19 de Junio, 1994. Los cuerpos de dos jóvenes son encontrados a las afueras del balneario conocido como Caracol Beach, en un deshuesadero de automóviles junto al cuerpo de un emigrante de origen cubano,  al que los residentes locales y conocidos consideraban un total chiflado, un loco de remate que veía, según su infinita demencia, un tigre de bengala alado que no se cansaba ni por un instante de perseguirlo, de acecharlo como un cazador con su presa hasta matarlo; hasta devorarlo sin dejar rastro del paso por la faz de la tierra de aquél ser insignificante.
Esta es la historia frenética, el relato narrado con gran maestría que nos trae el cubano Eliseo Alberto, hijo del poeta Eliseo Diego, y que nos sumerge en un viaje por la locura, el miedo, el perdón y la muerte. Un viaje del que no todos pueden regresar y del que sólo unos cuantos afortunados, ilustres escogidos por el destino, son capaces de eludir. Sin embargo nada es eterno y el encuentro con la finitud, con el final de nuestra existencia es inminente. Nada es evitable, el destino esta escrito. “Los designios de la Providencia son inescrutables”, diría Julio Cortázar, y la historia que se desarrolla muy cerca de una ciudad al sur de los Estados Unidos donde el multiculturalismo y la relación entre distintas ideologías, pensamientos y formas de ver la vida se entrecruzan, se mezclan y se convierten en el pan, el alimento necesario del día a día.
            Todo en esta novela esta escrito de una forma en la que la totalidad de los personajes se entrelazan unos con otros en un juego de coincidencias y equivocaciones que determinan un final catastrófico. Desde el sufrimiento eterno de un hombre cubano, el cual recibe los resquicios de una de las tantas guerras del África, más específicamente en Ibonda de Akú, transformados en la locura de imaginarse un tigre, y su salida esa fría noche de junio a las calles de Caracol Beach para buscar a alguien que lo mate, que le de muerte y acabe de una vez con su incalculable dolor; pasando por dos profesores que se otean con deseo, que se desean mutuamente y que pasan la noche, una agradable noche de copas, sin saber de antemano los acontecimientos que acometen a sus alumnos, el espanto de la tragedia ineludible; hasta los propios jóvenes: Martin Lowell, Tom Chávez y Laura Fontanet, que salen por cervezas para seguir la parranda, la noche de tragos entre ellos y sus demás amigos que los esperan  impacientes en una casa, sin conocer, sin tener la menor idea de que el soldado cubano Beto Milanés, el emigrante infeliz, los persigue sin cesar para que lo maten, y que el miedo a la muerte los arrastre a todos a la locura, al delirio inconcebible que viven los habitantes que yacen entre las letras de esta novela.
Un policía, su ayudante, un travesti confundido, su amante, los haitianos, la luna llena que se alza sobre el manto negruzco de la noche, un perro que ha sido estrellado contra un muro, un hombre que lo llora desconsolado, una prostituta mexicana que exige justicia, una anciana que quiere dormir pero el ruido de la música en la casa de al lado la ensordece, por lo que decide llamar a la policía;  todo un conjunto de seres que chocan entre sí y que poseen como lugar común, como único sitio donde la catástrofe humana, el desastre de las pupilas dilatándose hasta apagarse fluyen a ritmo de rock & roll, donde la tragedia se mueve con una cadencia alborotadora, un sitio llamado Caracol Beach, una playa, un deshuesadero, el único pedazo de tierra en este mundo donde los tigres de bengala vuelan con sus alas de cisne, buscando la carne tersa y suave de los locos y dementes que salen a las calles en un periplo sinuoso, deseando que los asesinen.
 

Alan Santos.

domingo, 25 de noviembre de 2012

Golpe

De nuevo, en un cuarto
cierro mis ojos
y escucho.

Esos martillazos en el techo,
que se alejan con un golpe.
Y mientras tanto imagino
como, atareado, mi vecino
corre de pared a pared.

Y mientras duermo
siguen los ruidos
siguen, los ruidos
Y miro, siento,
vibra lo que sueño
con los golpes marchantes de mi techo

Y sueño que salto de rama en rama
como cuando era joven Tarzán.
Y me pego en el pecho
Hasta caer de mi cama

Tirado en el suelo
Despierto con un golpe
Y lo sigo escuchando
Golpe con golpe,
golpe con golpe

Hasta que mi corazón
Lo deja de escuchar
Y es mi corazón intenso
El que me mantiene despierto.

Por Sebuscapé.

viernes, 23 de noviembre de 2012

El rumor de tu carne


A mi eterno Aleph.

Sentí, que eras el verso y la palabra
donde habitan los ángeles del mundo.
Me estremecí ëntero al escuchar
el rumor de tu carne en mis adentros.


Y ya era el mundo un universo doble,
sitiado entre el dolor y los amores.
Y era tu voz una delicia intacta
y el roce de tu mano, un alma vaga.


Luego te repartiste a la galaxia,
encarnando a los hombres que te amaran:
y el mundo se sació de lo insaciable.
Luego supe que no eras el Poema,


sino amor habitando cada letra,
la letra que contiene a toda letra;
pero un hombre mortal y un solo polvo,
un polvo como yo, que en la galaxia


va vagando entre el verso y la Palabra.

Por Hernán Sicilia.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Euforia polisémica


Me gusta cuando compartes mi euforia polisémica
y te sacudes la boca con mis nervios
y te contagia mi lengua en una simpa.

Me gusta tu afición de mirarme
con tu media sonrisa
y tus ojos que caen cuando se ríen.

Tu montón de besos labiales
botaneros
matones y sensatos.

Que no me dejes besarte
y no detengas tus besos.

Que se nos encimen las perezas

y nos tiremos pegados

infinitamente.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

A mi padre.

Demuestro gratitud y agradezco a él con estas palabras.

Haz sabido serlo, eres esa persona,
desde que me tomaste y miraste,
con tus manos caminadas en vida
regocijantes de experiencias pasadas.
Reprendías mis actos, lo hiciste con amor,
sabías del daño, pero no conocías maneras
suaves para corregir el camino que tomaba,
agradezco tu empeño, me ha hecho quien soy.

Conozco tu historia, tu forjaste la mía,
confío en tu invulnerabilidad como padre y,
reconozco tu fragilidad como fiel humano
que ha combinado todo para ser un maestro
del puente en el que siempre caigo,
interrogado por la vida abrumante
que no cesa de ponerme pruebas andando,
tan voraz de mi y tímida de ti.

Hago estos versos a tu honorable existir
que creó y moldeó la coexistencia que tengo
junto con mis pensamientos, te doy estas
palabras que me sirven para agradecer,
mi lado más íntimo se descubre completo
al dejar caer el velo de los sentimientos y,
palabras hermosas brotan de ello para
que puedan acompañar mi recuerdo en tu vida;
Te amo padre, celebro el día en que me creaste,
con ello creaste el corazón que habita en mi 
haciendo que dictara a la pluma algo especial  
para celebrar tu aniversario en mi existir.


a Alberto Osorio Cruz



Por Carlos Osorio.